"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

lunes, 27 de octubre de 2014

Actividades

Las actividades que ofrezco, además de las sesiones en consulta, son las siguientes:


 - Taller para adultos "Relacionándonos con nosotros y con el mundo": Taller de 4 sesiones de 1,5h aproximadamente, en el que se trabaja la educación emocional, la forma de relacionarnos de manera intrapersonal e interpersonal, el autoconcepto, la autoestima y el apego.


 - Taller "Risoterapia en Familia": Actividades dinámicas grupales para niños y niñas de 4 a 8 años y sus familiares.


 - Taller "Me meriendo al monstruo rabioso": Psicoeducación sobre la ira y el control de la misma para niños y niñas de 5 a 9 años




- Taller "Creatividad, concentración y relajación": Actividades de relajación, respiración y creatividad para niños y niñas.



 - Taller "Educación Emocional para Adultos": Psicoeducación emocional para adultos.


 - Taller "Mi familia": Sensibilización e integración de la diversidad familiar para niños y niñas a partir de

- Taller "¿Cómo te relacionas con tus hijos?": Psicoeducación intrapersonal e interpersonal para adultos.

 - Taller de atención “Concurso Atiende y Gana”. Está dirigido a niños y niñas de 4 a 7 años a nivel grupal. Su duración es de 1h aproximadamente y en él se trabaja la atención con fichas y juegos en equipo para mejorar la rapidez y la cooperación entre sus compañeros de grupo. 

 - Taller “Diferentes pero iguales”. Taller de educación en igualdad. Está dirigido a niños y niñas de 4 a 8 años a nivel grupal. Su duración es de 1h aproximadamente y consiste en enseñar a los/las pequeños/as que hombres y mujeres somos diferentes pero, ambos sexos, somos personas y tenemos los mismos derechos. 



-  Charla para padres, madres y cualquier adulto que quiera enseñar a los menores de 3 a 11 años a utilizar adecuadamente las nuevas tecnologías.



- Taller FORTIUS. Es un taller de fortaleza emocional dirigido para niños y niñas de 8 a 12 años tanto a nivel grupal como individual. Consta de 12 sesiones que se llevan a cabo semanalmente con duración de una hora aproximadamente. (Junto a la psicóloga Davinia Ribes)



- Taller de técnicas de estudio para estudiantes de tercer ciclo de Primaria, E.S.O y Bachiller. El taller consta de 7 sesiones semanales de una hora aproximadamente para el tercer ciclo de Educación Primaria y de 8 sesiones para E.S.O y Bachiller.



-  Taller práctico de introducción a la inteligencia emocional tanto para niños (de 8 a 12 años) como para adolescentes y adultos (preferiblemente en grupos diferenciados) de una única sesión. (Junto a la psicóloga Davinia Ribes)



- Taller práctico de escritura terapéutica para adolescentes o adultos dividida en 4 sesiones (una a la semana) de 1h aprox. donde se realizan ejercicios de autoconocimiento, autoestima, resolución de problemas concretos y relaciones con los demás.



-  Taller “Dí lo que sientes”. Taller práctico de Educación Emocional apoyado en el libro Emocionario. Está dirigido a niños y niñas de 8 a 10 años a nivel grupal. Su duración es de 1,5h aproximadamente y consiste en dar a conocer diferentes emociones, trabajar con ellas y aprender a distinguirlas y manejarlas. Existe la posibilidad de adaptar el taller para niños de 4 a 7 años con una duración de 1h.



-  Taller teórico-práctico de autoconocimiento y autoestima partiendo de la base de que, para quererse, primero es necesario conocerse. Este taller se imparte tanto para niños y niñas de 8 a 12 años, como para adolescentes y adultos (en grupos diferenciados). Su duración es de 2h aprox. en niños/as y de 1,5h aprox. en adolescentes y en adultos. Los tres talleres en los diferentes rangos de edad siguen la misma dinámica para poder compartir las experiencias y los conocimientos con toda la familia.



-  Taller teórico-práctico de caricias y refuerzos para padres en relación con sus hijos. El Análisis Transaccional (corriente psicológica) denomina caricia a lo que, comúnmente, se conoce como refuerzo del comportamiento. La forma en que reforzamos y acariciamos a nuestros hijos durante su crecimiento, marcará el modo en el que se relacionarán con el mundo que les rodea. La duración es de 1h-1,5h aprox. de una única sesión. Máximo: 15 plazas (para una mayor eficiencia del taller).


miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Sigues los mandatos de tus padres? (II)

La semana pasada os hablé de seis de los doce mandatos que los Goulding propusieron tras sus investigaciones. Si queréis saber qué son los mandatos y los otros seis que no tratamos aquí, pinchad aquí.
 
No seas un niño: Este tipo de mandato lo comunican padres que se sienten amenazados por un niño o porque a ellos nos les dejaron ser niños. Esto puede verse en aquellas personas que, por motivos culturales y del país, empezaron a trabajar muy pronto y tomar responsabilidades antes de su mayoría de edad. Ejemplos de este mandato son frases como “ya eres muy mayor para jugar a esas cosas”, “lo niños mayores no lloran”, “eres el hermano mayor y debes cuidar de tu hermano”. En estos casos, los niños deben crecer rápidamente y, cuando llegan a la adultez pueden presentar problemas para conectar con su “Yo Niño”, reír, jugar, contactar con otros niños y disfrutar dejando a un lado sus responsabilidades por un momento…
No crezcas: Este mandato es contrario al anterior. Lo pueden transmitir los padres por miedo a que se emancipen sus hijos, por miedo a sentir que ya no son útiles o por dependencia de los padres. ¿Qué consecuencias puede tener seguir este mandato? Podría mostrarse en adultos que no quieren asumir responsabilidades e incluso se comportan como lo hacían en la adolescencia.
No pertenezcas: ¿Habéis tenido la sensación alguna vez de que no pertenecéis a ningún grupo? Este mensaje pueden transmitirlo los padres que hablan de sus hijos como niños diferentes, niños difíciles, tímidos e inseguros. Es el resultado de las etiquetas. Si nuestros padres nos dicen durante toda la vida que somos de una determinada manera, para que nuestro esquema de vida tenga sentido nos comportaremos tal y como han dicho que somos.
No sientas: En algunas familias, mostrar los sentimientos es síntoma de debilidad y deben ocultarse o ignorarlas. Históricamente, las mujeres han escuchado que no deben sentir la ira, no deben enfadarse. Por otra parte, los hombres “no lloran”. En estos casos, los adultos que han crecido bajo este mandato tienen dificultades para expresar sus emociones y para sentirlas, sumando un poco de caos a su estado emocional.
No pienses, no pienses sobre un tema, no pienses si no es como yo pienso: ¿Conocéis a personas adultas que menosprecian la forma de pensar de los demás porque sólo la suya es la correcta? ¿Conocéis a alguien que se lo transmita a sus hijos? Posiblemente, estas personas bloqueen la capacidad de pensar de sus hijos puesto que nunca les dejan ejercitarla. En la vida adulta, estos niños que no han podido pensar pueden ignorar sus problemas sin buscar soluciones porque con su razonamiento infantil dedujeron que pensar es malo. Así pueden ser incapaces de analizar una situación y tomar una decisión.
No estés bien, no estés sano: Este último mandato puede mostrarse en forma de enfermedad física y/o psicológica. En cuanto a la forma física, suele mostrarse cuando el niño dice estar enfermo para conseguir la atención de sus padres y cuando los padres dicen en su presencia frases como “es que siempre está malo”, “no es muy fuerte”, “siempre le pasa algo”, etc. A nivel psicológico, los niños pueden mostrar un comportamiento inadecuado o extraño para recibir la atención de sus padres aunque se trate de una atención de carácter negativo.
 
Y estos son los últimos seis tipos de mandatos. Si todavía no conocéis el AT (Análisis Transaccional) os recomiendo que le echéis un vistazo a las siguientes entradas que hice en el blog:
-          Estructura del Yo Niño: http://homeostasiss.blogspot.com.es/2014/03/mi-yo-nino-ha-hablado.html
 

miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Sigues los mandatos de tus padres? (I)

Imaginad que nuestra vida es una obra de teatro donde cada persona es un personaje y cada situación es un acto. En esta obra nos movemos y actuamos creyendo que somos totalmente libres y que sólo nosotros decidimos lo que queremos hacer en ella. Pero, por gracia o por desgracia, muchos de los comportamientos que tenemos a lo largo de nuestra vida están condicionados por una cosa llamada “Mandatos”. Los mandatos, según el AT (Análisis Transaccional), son instrucciones que nos han dado nuestras figuras de apego a lo largo de nuestro crecimiento. Pueden ser tanto verbales como no verbales, conscientes e inconscientes.
Este tipo de mandatos son generacionales por lo que, es muy probable, que nuestros abuelos hayan pasado esos mandatos a nuestros padres tal y como ellos hacen con nosotros. ¿Cómo podemos evitar seguir viviendo bajo estos mandatos y parar el ciclo transgeneracional que suponen? Intentando detectarlos para hacerlos conscientes y, una vez conscientes, podremos evaluarlos y decidir si queremos seguir viviendo con ellos para así, actuar en consecuencia.
Por tanto, si el primer paso es detectar ese tipo de mandatos, vamos a descubrir cuáles son. Los Goulding investigaron estos mandatos y los agruparon en doce tipos. Para empezar y no saturaros con tanta información, empezamos esta semana con seis de los doce tipos. A ver si, por casualidad, os encontráis alguno que os sea familiar.
 
 
No seas/no existas: Algunas personas han podido experimentar cómo algunos padres les decían frases como “ojala no hubieras nacido” o “mira qué cantidad de problemas nos das desde que naciste”. También puede transmitirse a través del maltrato físico o psicológico siendo un tipo de maltrato la marginación y desatención del niño. Con este mandato, la persona puede basar su estilo de vida en presentar comportamientos de riesgo como la adicción, la delincuencia, profesiones de riesgo, etc. ¿Supone este mandato que vaya a terminar con la vida del que lo recibe? No es necesario. Otra forma de representar este mandato es  la necesidad de vivir sólo cuando… (Estés triste, enfadado, trabajes mucho, hagas lo que yo quiero, seas alguien de provecho, etc.).
 
No estés cerca: Este mandato hace referencia tanto a la cercanía física como a la emocional. Este mandato se observa fácilmente en las familias que no se tocan, no se abrazan o no se besan, así como aquellas en las que nunca se habla de los sentimientos. En estos casos, los hijos pueden llegar a la conclusión de que la mejor forma de evitar el rechazo es el alejamiento físico y emocional. Si esto ocurre, puede darse el mandato No confíes. Este mandato puede mantener a la persona alejada de los demás para evitar el daño con el pensamiento de “no son de fiar” o “uno no puede fiarse de nadie”.
No lo hagas: Este mandato puede mandarlo un padre o una madre que siente envidia por las facilidades o logros de sus hijos. Por ejemplo, un padre que deseaba estudiar pero tiene que ponerse a trabajar para pagarles la universidad a sus hijos. Es totalmente inconsciente y, a nivel observable, los padres animarán a estos hijos a que estudien pero, al mismo tiempo y sin darse cuenta, les transmiten el mandato de “no lo hagas”, “no lo logres”. Este mandato puede afectar a los hijos convirtiéndolos en incapaces para lograr sus metas incluso cuando parece que por fin lo van a conseguir, encontrando siempre algo que lo impide.
No (no hagas nada): ¿Conocéis a algunos padres que se pasan la vida diciéndole a sus hijos que no hagan cosas? “No corras que te caes”, “No hagas esto que te haces daño”, “No toques lo otro que te manchas”… Y, más adelante, los comentarios pasarían a ser algo como “No vayas con Pepito que no me gusta nada”, “No camines sola por esa calle que te puede pasar algo”, “No cojas el coche por la noche que hay mucha gentuza que se va de fiesta”… Estos comentarios muestran el miedo de los padres que se traspasa a los hijos, haciendo que estos últimos sean indecisos, miedosos y preocupados.
No seas tú: Algunos padres no aceptan a sus hijos tal y como son sino que desean que sus hijos sean como ellos quieren. Un ejemplo de ello es cuando nace un bebé del sexo opuesto al que los padres deseaban y, aun así, se esfuerzan por criarlo con los estereotipos típicos del sexo deseado. De forma cómica, este ejemplo se puede observar en la relación padre-hija de Robin Scherbatsky, personaje de la serie Cómo conocí a vuestra madre.
No seas importante/No pidas lo que necesitas: Este mandato se da cuando los padres quieren omitir la parte “yo niño” de los hijos. De esta forma, los padres transmiten que las necesidades de sus hijos no son importantes y estos aprenden a dejar a un lado sus necesidades, a ser conformistas y no luchar por lo que realmente desean, a no pedir nada, etc.


Y estos son seis de los doce tipos de mandatos de los que vamos a hablar. Si todavía no conocéis el AT (Análisis Transaccional) os recomiendo que le echéis un vistazo a las siguientes entradas que hice en el blog:

-          Estructura del Yo Niño: http://homeostasiss.blogspot.com.es/2014/03/mi-yo-nino-ha-hablado.html
-          Estructura del Yo Padre: http://homeostasiss.blogspot.com.es/2014/03/yo-soy-tu-padre.html

 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Hola, me llamo Mónica y soy psicóloga-persona

En esta semana de la salud mental podría haber dedicado el blog a hablar de si los psicólogos somos reconocidos en la seguridad social, si todavía somos estigmatizados por determinados sectores de la población o de las eternas peleas que existen entre las ramas que optan por demostrar su lado más científico y las que deciden dedicarse a la autorreflexión, la introspección y lo inconsciente.
Podría dar la definición que tanto nos han enseñado durante la formación de lo que es un psicólogo, una persona que da herramientas a otra bla bla bla bla. Podría hablar de muchísimas cosas relacionadas con la psicología lejos de todo lo personal pero me resulta imposible hablar de la profesión a la que me dedico dejando a un lado mi yo más íntimo.
¿Hay algo más íntimo que empatizar con la persona que te cuenta sus preocupaciones y acabar sintiendo y pensando como ella para poder entenderle mejor?
¿Hay algo más íntimo que querer ayudar a alguien, alegrarte por sus avances y desmoralizarte ante sus retrocesos?
Los psicólogos, terapeutas, psiquiatras y demás profesionales del ámbito de la salud mental también nos preocupamos, nos estresamos y nos volvemos histéricos cuando no nos van bien las cosas. Se nos pone un nudo en la garganta con algunos relatos de los pacientes y nos apetecería irnos de cañas para celebrar las buenas noticias de los pacientes con los que más hemos congeniado. Nos encanta que los niños mejoren, trabajen bien, se encuentren a gusto con nosotros y, por qué no decirlo, esos últimos minutillos de juego libre en el que sacamos nuestro niño interior. Nos preocupa cuando dejan la terapia sin un avance claro y nos encontramos dentro de una situación difícil cuando tienen recaídas por dependencia al terapeuta, es decir, a nosotros.
Las malas lenguas dicen que los psicólogos trabajamos en esto por problemas en nuestra vida. Otros creen que por ser psicólogos, tenemos que ser totalmente estables, sin sobresaltos y tener una paz interior que nos impida enfadarnos o entristecernos por las acciones de otras personas. Personalmente, creo que el único requisito indispensable para ejercer es la ilusión y las ganas de hacer feliz a la gente. Actitud que se puede volver en nuestra contra si nuestro afán protector y salvador es quien mueve toda esa ilusión.
Por lo tanto, ¿qué quiere decir que somos psicólogos? Significa que somos personas que pensamos, sentimos, nos emocionamos y con todo este cóctel, hemos estudiado para ayudar a los demás.
Sí. Seguramente todos los “nos” de esta entrada son un “me”. 
 
 

miércoles, 1 de octubre de 2014

En esta entrada del blog hablas de mí ¿verdad?

Todos nosotros hemos sentido alguna vez que nos han engañado, que nos han perseguido o que nos han abandonado. En un principio, estos sentimientos pueden hacernos crecer, aprender y evitar posibles daños futuros. Por el contrario, si basamos nuestro estilo de vida en pensar y creer (porque al fin y al cabo, el problema se da porque uno lo cree certeramente) que las personas que nos rodean nos traicionarán o nos defraudarán, nuestra vida y la de los que nos rodean puede complicarse y ser muy negativa.
Estas personas pueden mostrarse hipervigilantes por la creencia de que si no se mantienen alerta, intentarán utilizarles. Pueden ser provocadores y corrosivos para los demás. A primeras, esto puede sonar incoherente. Si son los demás los “malos” ¿cómo va a ser ese tipo de persona un/una provocador/a? Esto tiene una explicación. Si me siento atacado por los demás, estaré a la defensiva y, por tanto, iniciaré conflictos pensando que me estoy defendiendo de ellos. Esta actitud defensiva también les lleva a cuidar cómo se muestran ante los demás y así evitar posibles ataques. Además, suelen poner a prueba continuamente la lealtad de la gente que le rodea de múltiples formas, entre las que se encuentra la tendencia a esperar que los demás vayan detrás de ellos, siendo vengativos con quien no ha pasado esa prueba.
Es probable que, si varias personas están hablando en un lugar, este tipo de personas considere que se está hablando de ellos y siempre de temas negativos.  Y, al mismo nivel y ya no sólo con las conversaciones, pueden interpretar de manera inadecuada las intenciones de los demás.
¿Cómo transmiten todos estos pensamientos y sentimientos? Con ira, con celos y con frialdad. Estar continuamente a la defensiva es incompatible con relajarse, disfrutar y abrirse a las demás personas, por lo que dificulta notablemente la intimidad a nivel de amistad, relación de pareja, laboral, etc.
Y, si esta forma de actuar, pensar y sentir les hace tanto daño ¿por qué siguen haciendo lo mismo? Os pongo dos posibles respuestas pero no dudéis en escribir si tenéis alguna respuesta diferente. La primera hipótesis podría ser que tienen baja autoestima y, por tanto, creen necesitar estar a la defensiva para prepararse por los ataques que van a recibir. Si yo no me quiero, los demás no me quieren. Y, si no me quieren, me pueden hacer daño.
La otra hipótesis, un poco más enrevesada pero que a mí, particularmente, me encanta, es la de que ese comportamiento da sentido a sus vidas. Si yo desconfío de la gente y pienso que me atacan, me pondré a la defensiva y les atacaré a ellos. Si les ataco, ellos me atacarán a mí y entonces pensaré que tenía razones totalmente lógicas para desconfiar porque, al final, esas personas han acabado criticándome tal y como yo había imaginado. De esta forma, además de formar un círculo vicioso que justifica sus actos, les hace sentir que su forma de comportarse es la necesaria para sobrevivir en este mundo y, por tanto, todo lo que piensan y sienten es totalmente normal. Por tanto, nunca necesitarán pensar de otra manera y evaluar si lo que sienten es cierto o no porque la experiencia les ha enseñado que todo lo que piensan es cierto, actuando siempre de la misma manera.
 
 

 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Llevaba 9 meses esperando ver esa carita que me enamora

Hoy en el blog os hablo de las primeras horas con el bebé justo después del parto. Así, si estáis cerca de las cuarenta semanas, reconoceréis estos pasos cuando lleguéis al hospital.
En forma de resumen, os pongo una imagen donde se explica los 4 pasos que se dan durante el parto extraída del libro “Vas a ser papá” de Mario Guindel.

Una vez ha terminado el parto, la madre pasa ingresada entre 2 y 5 días según el tipo de centro, el tipo de parto, el estado de salud de la madre y/o el bebé, etc. Si el parto se ha dado sin complicaciones, la madre y el bebé son sometidos a varios controles para comprobar que la salud de ambos está bien. Una de las pruebas es el llamado test de Apgar.
Este test se utiliza para evaluar el estado del bebé nada más nacer. Se lleva a cabo nada más nacer y se repite a los cinco minutos. En esta prueba se comprueban 5 parámetros: el latido del corazón, la respiración, el tono muscular, los reflejos y el color de la piel. Cada parámetro se puntúa de 0 a 2 y el resultado del test es la suma de las cinco puntuaciones. ¿Cuál es la puntuación ideal? Entre 8 y 10. ¿Qué pasa si la puntuación es menor? La puntuación de 7 es normal y una puntuación menor se puede aceptar siempre y cuando en la segunda comprobación este número aumenta. Un bebé que puntúa menos de 5 precisa de asistencia médica inmediata.
Una vez comprobados los estados de salud, la madre y el bebé podrán subir a la habitación siempre y cuando a la madre no le hayan administrado anestesia. El primer día con el bebé puede ser algo desconcertante ya que, tras haberlo idealizado durante tanto tiempo, puede que los sentimientos que manifiesten los padres no sean tan intensos como los habían imaginado. Ante esta situación no hay que alarmarse. Sobre todo en el caso de la madre, que está muy cansada después del parto y, además, el ambiente hospitalario no es el más motivador. Es posible que le entren ganas de llorar tanto por la bajada de hormonas como por la relajación después de tanta tensión y esfuerzo.
Además, es probable que la madre intente dar de mamar al bebé sin éxito. Posiblemente porque no sabe o porque la madre todavía no tiene leche entre otros motivos. Por lo que el niño llorará a ratos porque tiene hambre pero todavía no consigue comer.
Por todo esto, es aconsejable que las visitas no agobien ni a los padres ni al bebé. Es el principio de una vida por lo que tendrán tiempo suficiente para estar con el bebé y para hablar con los padres y preguntarles por su estado de salud y anímico.
Por último, os dejo una foto del “mini ser” que ha inspirado esta entrada del blog. Mi sobrino Raúl ;)
¡Suerte a todos los futuros padres!

 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Mi cuerpo dice cosas que no quiero saber

¿Os ha pasado alguna vez que estáis tristes y pensáis que todo os sale mal? ¿Que alguien os odia y os está deseando lo peor? ¿Que por mucho que intentáis llevar a cabo un plan nunca sale bien? Supongo que si os ha pasado os habéis sentido impotentes, frustrados, habéis sentido rabia y/o tristeza.

 
¿Habéis pensado alguna vez en buscar el por qué de todo esto? En la actualidad, la crisis económica nos dificulta y nos pone trabas a todo el mundo para poder realizar algunos de nuestros sueños. Pero que este factor no nos haga trasladar todo lo malo que nos pasa a factores externos. Es cierto que el ambiente dificulta la posibilidad de conseguir ciertas cosas pero no imposibilita nuestra capacidad de actuación. ¿Qué es lo que imposibilita nuestra capacidad de actuación? El miedo. El miedo a fallar, el miedo a tomar una decisión equivocada, el miedo al qué dirán, el miedo a defraudar, el miedo a conseguir algo y que nos quede grande… Aprovecho para aclarar que no creo que haya decisiones equivocadas siempre y cuando se tomen de forma meditada. Es posible que con el tiempo pensemos en todos los beneficios que hubiera supuesto escoger la otra decisión pero, si hemos sido conscientes del motivo por el que tomamos la decisión en su momento, entenderemos por qué lo hicimos y nos daremos cuenta que en ese momento de nuestra vida era lo que queríamos hacer. Y cuando antes empecemos a actuar así hasta en decisiones aparentemente triviales como aparcar el coche algo más lejos de nuestro destino aun sabiendo que puede haber aparcamientos más cercanos, empezaremos a ser más felices porque dejaremos de criticarnos a nosotros mismos con frases como “podría haberlo dejado más cerca”.

 
Cuando tenemos miedo es posible que optemos por aparcar todos nuestros pensamientos y sentimientos con frases como “ya se verá”, “ya lo pensaré”, “aún es pronto”, “todavía queda mucho tiempo para eso”, “por ahora voy a disfrutarlo”, etc. Pero, aunque nos evadamos de todo pensamiento y sentimiento, nuestro cuerpo puede empezar a actuar de forma incontrolable e inconsciente. Es entonces cuando puede aparecer la somatización. La somatización es cualquier síntoma corporal que aparece o se ve incrementado por causas psicológicas o situacionales como, por ejemplo, situaciones de estrés. Por ejemplo, son muchas a las personas que, en situaciones de estrés, les salen herpes labiales, se constipan o incluso llegan a tener fiebre.

 
Otra forma en la que nuestro cuerpo nos comunica lo que deseamos es actuando como realmente queremos aunque nos neguemos a pensarlo. ¿Os ha pasado alguna vez que estáis con vuestra pareja y de repente veis cosas que no os gustan de él/ella y que ya no queréis aguantar? En ese caso, tenéis dos opciones. La primera es dejar claro que no queréis seguir con la relación. La segunda opción es algo más compleja pero más utilizada a causa del miedo. Seguir el transcurso de la relación sin pensar en esas cosas que no os gustan, negándolo pero con cambios sutiles en vuestra forma de actuar. Empezáis a quedar menos, la comunicación va disminuyendo, hacéis planes con otras personas para dedicar menos tiempo a vuestra pareja, etc.

 
¿Autoboicoteais vuestros pensamientos y sentimientos para no actuar en determinadas situaciones? Sí. ¿Os boicotea vuestro comportamiento y actitud? También. Porque, aunque no queráis pensarlo, vuestro cuerpo os está mandando señales y vosotros tendréis que decidir si queréis hacerle caso o no.

 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Cómo te relacionas con los demás?

¿Eres mi amigo/a? ¿Mi compañero/a de clase o trabajo? ¿Algo más que amigos/as? Estas son algunas de las preguntas que nos surgen cuando queremos etiquetar a las personas que nos rodean para saber qué relación tener con cada una de ellas.
Por otra parte, ¿os han dicho alguna vez que sois distantes, fríos o que vais  a vuestro rollo? O por el contrario, ¿que sois personas en las que se puede confiar y formáis parte de una relación íntima?
 
Para ayudar a colocar a las personas que nos rodean en las diferentes cajas con sus respectivas etiquetas, podemos utilizar la estructuración del tiempo de la que nos habla el Análisis Transaccional. Una forma sencilla de ver qué queremos esperar de la otra persona y cómo actuamos ante el miedo al rechazo de diferentes personas.
 
Según el AT, Eric Berne enumeró los siguientes seis modos de relacionarnos con los demás:
 
Aislamiento: Cuando no queremos relacionarnos con alguna persona. De esta forma evitamos el rechazo de los demás. Otra situación donde nos podemos encontrar aislados por voluntad propia, se da cuando estamos ante un grupo de personas con las que no nos sentimos seguros y entramos en nuestro mundo de imaginación y pensamientos.
El AT describe las caricias como “cualquier acto que implique el reconocimiento de otro". Es decir, que nos feliciten, que nos abracen, que nos correspondan, que nos devuelvan feedback… En el modo de aislamiento, somos nosotros mismos quienes nos damos autocaricias con nuestra ausencia mental y, por tanto, no necesitamos caricias por parte de los demás. Es por esta razón por la que, con determinadas personas, podemos optar por el aislamiento por miedo al rechazo. Porque de niños hemos aprendido que, en determinadas situaciones, intercambiar caricias supone un elevado riesgo.
 
Ritual: Consiste en mantener una relación personal basada en rituales aprendidos socialmente (hola, adiós, qué tal te va todo, dar la mano, dar dos besos…) o, por ejemplo, rituales laborales (ceñirse únicamente a trabajar en equipo). Estos rituales los hemos aprendido de nuestros padres y, cuando los llevamos a cabo, ponemos en marcha nuestro NIÑO ADAPTADO (hacemos lo que nos enseñaron). Nos sentimos seguros cuando hacemos lo que nos han enseñado nuestros padres porque, entre otras cosas, nos es familiar. Por lo que el riesgo percibido es muy pequeño.
 
Pasatiempo: Consiste en las típicas conversaciones de autobús, triviales o aquellas donde la temática se basa en arreglar los problemas mundiales, del país, de política, de desastres naturales, etc. En este modo se habla de cosas pero no se hace nada al respecto. Suele ser (no siempre) sobre cosas del pasado. Usamos el PADRE cuando prejuzgamos (ej. El mundo está muy mal y todo por culpa de los de siempre) y el NIÑO con frases como... “¿os acordáis cuando jugábamos en los columpios?”. Otro ejemplo de relación de pasatiempo es la usual frase de “a ver si quedamos” pero que luego nunca se concreta un lugar para ello.
En este modo nos ponemos a prueba mutuamente para saber si queremos compartir caricias más intensas con esa persona.
 
Actividad: Es parecido al modo de pasatiempo pero llegando a actuar con la personas que nos estamos relacionando (ej. pensar dónde cenar, qué película ver en el cine…). Suele aparecer el ADULTO pero, a veces, puede pasar a PADRE POSITIVO (“¿por qué no vamos a ver esta peli que dicen que está muy chula?”) o a NIÑO ADAPTADO (“vale, me parece bien”). Las caricias se obtienen después de la actividad.
 
Juego psicológico: Son estrategias utilizadas en la infancia para resolver problemas que ya no son adecuadas por el mero hecho de ser adultos. Son situaciones que nos descolocan, siempre se cambian los roles (perseguidor-víctima-salvador) y al final nos quedamos con la sensación desconcertante de “¿qué ha pasado?”. Al final del juego, ambas personas se sienten mal. Esto es sólo una manera muy resumida de hablar de algo bastante complejo. Para más información podéis pinchar aquí. Los juegos no se llevan a cabo desde el adulto sino con los PADRE y NIÑO NEGATIVOS. Al final, ambos tienen caricias intensas. Negativas pero intensas.
 


Intimidad: Se da cuando dos personas expresan sus sentimientos sin censura. La diferencia con los juegos es que, en la intimidad, no hay mensajes secretos ni dobles intenciones. En los juegos, la responsabilidad de los sentimientos se ponen en la otra persona y en la intimidad cada uno acepta su parte de responsabilidad. Puede darse una relación NIÑO-NIÑO donde ambos lo pasamos genial y nos hacemos vulnerables. Además, también puede darse una relación PADRE-PADRE donde sabemos que no nos descontarán ni permitiremos que nos descuenten.
Los descuentos son el hecho de ignorar inconscientemente información relevante para la solución de un problema por lo que la situación no mejora. Un ejemplo de ello sería quedarse sentado quejándose del mal servicio de un restaurante sin comunicarlo ni pedir que cambien aquello que no nos gusta (ej: un filete frío). Como son conductas pasivas no pueden observarse. Las cuatro formas de descuento son: no hacer nada, sobreadaptación, agitación e incapacitación o violencia (más adelante las desarrollaré en otra entrada).
Este es el modo con más intimidad. Como nos hacemos vulnerables y transparentes, nuestro niño percibe que es la forma más arriesgada de sentirnos rechazados pero en realidad es la menos arriesgada porque no hay descuentos. Es por esto por lo que algunas personas prefieren los juegos a pesar del malestar final, por el miedo que supone hacernos tan vulnerables.
 
Y hoy os dejo deberes para quien quiera investigar un poco más sobre sí mismo. Os propongo dos ejercicios:
1.      Dibuja un círculo y fracciónalo en aislamiento, ritual, pasatiempo, actividad, juego psicológico e intimidad y ponle porcentajes de manera que al final todos sumen 100%. De esta forma podrás ver cómo estructuras tu tiempo con las personas que te rodean ahora que ya sabes lo que significa cada cosa y, además, verás cuál es el modo que más prima en tu día a día. ¿Asumes riesgos? o por el contrario ¿tu parte de aislamiento y ritual son muy grandes?
 
2.      Divide una hoja en 6 columnas y ponles el título de cada modo. Ahora coloca el nombre de las personas que te rodean en la columna que consideres adecuada para ellos.  Así verás el hueco que ocupa cada una de esas personas en tu vida.
 
 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Los niños de 9,10 y 11 años en la familia

¿Qué tal las vacaciones? ¿Mucho tiempo libre? ¿Mucho tiempo en familia? ¿Tenéis hijos/as de 9 a 11 años? ¿Cómo os habéis relacionado con ellos/as? Hoy, como vuelta al trabajo, os enseño algunas características de cómo se relacionan los niños de esas edades con su familia que están recogidas en el libro “La educación de nuestros hijos. De 0 a 14 años”.
 
Cuando los niños alcanzan los 9 años empiezan a hacer algo que a los adultos puede acabar desesperándonos pero es vital para su crecimiento y un aspecto más que positivo para su expansión. Empiezan a hacer preguntas morales y abstractas sobre temas como la muerte, la guerra y los desastres naturales entre otros temas. Por su parte, los niños de 10 años intensifican mucho más este tipo de preguntas. Como adultos, podemos tranquilizarles hablándoles claramente. ¿Cómo sabemos qué necesitan saber en función de cómo es el niño o la niña? Preguntando antes de contestar. Si nos pregunta sobre la muerte o sobre una determinada noticia que ha visto en la televisión podemos preguntarle ¿a qué te refieres? ¿qué has oído sobre ese tema? ¿Qué es lo que te preocupa exactamente? Así podremos centrarnos en lo que quieren que le expliquemos sin dar información que no necesiten o no sean capaces de procesar.
 
Cuando los niños alcanzan los 11 años empiezan a buscar su independencia. Empiezan a separarse emocionalmente de sus padres y comienzan a unirse más y más a su grupo de amigos. Aun así, en esta edad las niñas de 11 años buscan una relación de hermanas con su madre, aspecto que no debe dejarnos llevar a los adultos, pues las niñas de esa edad necesitan los límites tanto como los necesitaban con 8, 9 y 10 años. En cuanto a los niños de esta edad, hacen gozar al padre de un momento épico ya que ambos pueden hacer actividades juntos y tener intereses similares. En este momento, es muy importante que el padre dedique tiempo a su hijo y no se excuse con la cantidad de trabajo que tiene por hacer. El niño necesita de su presencia más que nunca en esos momentos y, no nos mintamos, el trabajo no siempre desciende con el paso del tiempo. Y, aunque así fuera, es muy probable que cuando el padre pueda dedicar tiempo a su hijo, éste ya no esté interesado y haya perdido la oportunidad de compartir esta fantástica y necesaria etapa.
 
A pesar de estas características generales, algunos padres se pueden preguntar: Pero ¿cómo pueden ser tan diferentes si les hemos educado de la misma forma? Y la respuesta puede ser algo obvia: ya nacieron siendo diferentes, cada niño es único y debe ser tratado como tal. Pero, a pesar de las diferencias individuales, hay determinadas pautas y límites que se pueden establecer de forma general. ¿Cuáles?
 
El tiempo de sueño de los niños de 9 a 11 años: Como norma general, la media suele ser de unas 9 o 10 horas diarias. Por lo que, si el niño o la niña se levanta a las 8.00h, debería estar en la cama con la luz apagada entre las 22.00h y 22.30h. ¿Puede modificarse el horario en el fin de semana? Sí, pero no más de una hora para evitar que los lunes vayan dormidos al colegio.
 
Horario para las demás rutinas del día: Aunque algunos puedan pensar que las siguientes frases son rígidas, no nos olvidemos que a los niños de estas edades les resulta difícil centrarse y organizarse. Es por eso por lo que es aconsejable que tengan un horario para hacer los deberes, para ducharse, para cenar, para ver la tv (no aconsejable verla mientras desayunan) y demás actividades diarias. Si pretendemos que se guíen por sus deseos, el ambiente familiar puede convertirse en un caos. ¿Significa esto que el horario deba ser rígido y sin ningún cambio? No, el sentido común nos dirán cuándo podemos ser más flexibles. Pero ¡ojo! que la flexibilidad no se convierta en una inestabilidad permanente de los límites.
 
Conflictos entre hermanos: ¿Es conveniente intervenir en los conflictos entre hermanos? Es aconsejable que resuelvan los problemas ellos mismos sin la necesidad de que medie un adulto. Esto les hará crear herramientas para solventar los problemas de su día a día en un entorno seguro. Esta decisión no significa que no se pueda intervenir nunca a pesar de la magnitud del daño ocasionado. Los adultos somos los que, con nuestro sentido común, podemos decidir en qué momento actuamos y en cuál no. Además, si decidimos no actuar en un momento concreto podemos actuar más tarde, en un momento de calma, haciendo preguntas sobre lo que ha pasado poniéndolas en tercera persona. Es decir, haciendo preguntas como: ¿cómo se sentiría un niño si su hermano le hubiera dicho que no quería jugar con él? ¿Cómo se sentirá luego el niño que quería jugar solo cuando vea al hermano triste? ¿Qué otra cosa podría hacer para solucionarlo? Es muy importante que todas estas preguntas no se hagan desde una posición de jueces intentando hacer ver al niño que no ha hecho lo correcto, sino con tristeza pensando en lo mal que se sienten los dos hermanos después de la pelea.
 
Actividades de vacaciones o fin de semana: A los niños de estas edades les encantan los juegos de mesa, de palabras, de preguntas, hacer deporte, la naturaleza, los animales, el ordenador, los viedojuegos… Además, les gusta pasar tiempo con sus padres, con sus amigos y, aunque no lo parezca, solos. Necesitan relajarse y tener tiempo para ellos mismos.  Para estar con sus amigos es aconsejable que cada X tiempo se junten con sus amigos para compartir juegos y experiencias. Por ejemplo, un sábado o domingo al mes si hablamos de época de clases para hacer deporte, ir de barbacoa o hacer una acampada.
 
Atención por parte de los padres: Aunque a estas edades ya son cada vez más autónomos, pueden reclamar nuestra atención. Y prestarles atención no significa únicamente jugar (que también), sino conversar, tratar temas que les interesan o les causan dudas (en esta época los temas abarcan mucho más que en etapas anteriores). Y algo muy importante es que abordemos los temas que les interesen y motiven a los niños. Nosotros, como adultos, podemos aportar temas nuevos pero sin insistir sólo por el hecho de que nos apetece contárselos independientemente de que ese tema les aburra.
 
 

miércoles, 30 de julio de 2014

Como regalo de cumpleaños: ¡vacaciones!

Hoy hace justo un año que dije: “All in”, voy con todo.  Y desde entonces he ido con todo. Con toda mi motivación, toda mi energía y toda mi creatividad. Pero también con toda mi frustración, toda mi impotencia y todo mi desconcierto con la fatídica pregunta: Pero ¿qué más puedo hacer?
 
Un año de aprendizaje personal que me ha llevado a aprender profesionalmente por el mero hecho de inventar nuevas formas, nuevos temas y nuevos ámbitos a los que dirigirme.
 
Hoy hace un año que cree mi página de Facebook ¿Te atreves? que es mucho más que eso. Es el principio, es la intención de ser y ejercer. Fue el desencadenante de la nueva forma de escribir en el blog, de las tarjetas, de las charlas, de todo.
 
Además, empieza el mes de agosto y he decidido tomarme el mes de vacaciones en el blog para reponer ideas y seguir ofreciendo entradas que puedan ser interesantes a partir de septiembre. Mis vacaciones son sólo físicas pues, aunque no publique nuevas entradas durante todo el mes, mi mente no descansa. Es imposible descansar cuando algo te enamora tanto ;).
 
Espero que seáis felices durante este mes y, si tenéis alguna duda, no dudéis en contactar conmigo pinchando aquí.