"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

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miércoles, 6 de enero de 2016

Los Reyes Magos te cuentan “su” verdad


Hace unos años, escribí un post relacionado con la existencia o no de los Reyes Magos donde os exponía una carta que podías leer a vuestros hijos para suavizar la realidad sobre los Reyes Magos. Podéis recordarlo pinchando aquí.

En la actualidad, están surgiendo muchos artículos sobre la inconveniencia de contribuir en esta tradición. No soy quien para criticar esa nueva corriente pero por mi parte, de momento sigo creyendo en la ilusión infantil con respecto a ese tema, en que son los padres y las demás figuras de referencia los que deben dar el amor incondicional y no los Reyes Magos y en lo rápido que se reponen tras la noticia sin suponer un trauma.

Durante esta semana, es posible que los niños hablen de las cosas que les han traído los Reyes Magos y Papá Nöel durante las vacaciones. Es entonces cuando puede que algunos niños intenten hacer creer a los demás que los Reyes Magos no existen. Por eso, por las posibles dudas que puedan tener vuestros peques, os dejo otra carta en forma de historia para quien la quiera utilizar.


“- Mamá, mamá… mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres, ¿es verdad?

La madre de Maria sonríe, le da un beso y le dice:

- Mira María… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace X años.

Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a María:

- Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?

- ¡Sí mamá, por faaaavor!

Apreciado papá y apreciada mamá de María, somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer María. Es un niña preciosa que os va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos de ellos. Pero a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltasar, ¡nuestro viejecito Baltasar!, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pediros tres favores muy importantes:

1er favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a María hasta que cumpla los X años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿dónde estará la magia? El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos.

3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener dos papás. Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos.

Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando María te pregunte quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más lo queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón de perla.

Melchor, Gaspar y Baltasar”
 
 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Homeostasiss descansa por Navidad


Este blog se va de vacaciones hasta el 7 de enero para poner en práctica todo lo que suelo aconsejar: vivir el presente, disfrutar, reír, jugar, cantar, amar, descansar...

Recordad que la consulta sigue al pie del cañón para quien quiera encontrarse un poco mejor en estas fechas. Podéis contactar conmigo por privado en ¿Te Atreves?, en el mail m.blasco.cano@gmail.com y por teléfono.


¡Felices fiestas para todos y todas!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Mamá, papá ¿Existen Papá Nöel y los Reyes Magos?

Llega un día en el que los peques de la casa empiezan a dudar de esa magia tan intensa como es la existencia de Papá Nöel o los Reyes Magos. Estas dudas suelen ir desencadenadas por el carácter investigador de cada niño y porque un compañero o compañera de clase le ha dicho que no existen. La franja de edad depende de la evolución de cada niño. Pueden surgir preguntas de los 4 a los 6 años pero no es hasta los 6 a los 8 años cuando empiezan a estar preparados para entender que los Reyes Magos no son reales. Aun así, es normal que no lancen dudas hasta que son más mayores (entre 8 y 11 años). Una de las posibles causas es el miedo a que si descubren que no existen los Reyes Magos, se quedan sin regalos en Navidad. Es por esto, por lo que hay que tener mucho tacto a la hora de darles la noticia.
 
¿Qué pasa si nuestro/a hijo/a se hace mayor y sigue creyendo realmente en los Reyes Magos? ¿Se lo decimos? ¿No se lo decimos? Hay personas que opinan que a partir de los 11 años es aconsejable decírselo a pesar de que no presenten dudas. Por mi parte, soy de la opinión de que es positivo mantener la ilusión mientras sea posible. Ilusionarles no es mentirles. Y, en el caso de que alguien piense certeramente que se les está mintiendo, ¿por qué es diferente “mentirle” a los 2 años y a los 8? Como ya he dicho anteriormente, nuestros hijos se enterarán por muchas razones: compañeros de clase, uso del razonamiento aunque sea inmaduro, búsqueda de pistas… Por eso, debemos esperar a que nos lancen la fatídica pregunta, eso será síntoma de que están preparados para saberlo.
 
Y como los niños son impredecibles, nos pueden preguntar por la existencia de estos cuatro personajes en cualquier momento. ¿Hay alguna fecha especial para decírselo? No, pero hay una fecha que es la menos indiciada para explicarlo: La Navidad. Es una época en la que el niño o la niña todavía tienen la ilusión y son fechas muy cercanas para poder aceptar que no es lo que pensaba. Necesita un tiempo para poder macerar esa idea en la cabeza, darle forma e ir integrándola en su vida.
 
¿Y qué pasa si me lo pregunta justo en Navidad o un poquito antes? ¿Le miento? Lo ideal es responder a su pregunta con otras preguntas que fomenten su razonamiento propio. Por qué dices eso, tú qué crees… Y si, si nos pone ante las cuerdas y en estas fechas tan señaladas, le mentiría. Esta decisión es muy personal, cada uno debe hacer lo que crea correcto y considere mejor para su hijo/a. Pero esa contestación puede estar justificada con la siguiente carta que cuento a continuación.
 
Una vez ha pasado la Navidad, creemos que ya están preparados para saberlo, etc. podemos enviarles una carta por correo postal a nuestro/a hijo/a donde se explica de una manera muy bonita la verdad sobre los Reyes Magos. Puede personalizarse a la situación de cada uno. Es muy importante que los niños entiendan que se les mantuvo la ilusión porque se les quiere mucho y que ahora son lo suficientemente mayores y valientes para saber la verdad. Así, la tristeza de descubrir la verdad se calmará con la idea de sentirse mayor y merecedor de guardar un secreto muy importante, exclusivo de las personas mayores. La carta dice así:
 
Hola XXX:


Somos los Reyes Magos.

 
En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que saben cómo te sientes y cómo es tu corazón.
 
Sabemos tantas cosas de ti como tus padres: que te encanta el fútbol, que vas a Kárate, que tu profesor se llama Víctor y hasta sabemos que tienes una peca preciosa en el dedo gordo de tu mano derecha. Sabemos que te esfuerzas en hacer bien las cosas, que intentas no pelearte con tus hermanos (aunque a veces no lo consigas) y que muchas veces ayudas a papá y mamá. Y sabemos que tienes 7 años y medio… casi 8.
 
Ha llegado el momento de compartir contigo nuestro SECRETO. Cuando un niño deja de ser niño y se convierte en un HOMBRECITO, está preparado para guardar un secreto sin decírselo a sus hermanos menores o  a otros niños que no lo saben.
 
Pocos saben la GRAN VERDAD y los que son capaces de conocer el MISTERIO DE LOS REYES MAGOS sin decírselo a los demás. Es el momento de que lo sepas tú.
 
Nuestro gran secreto es que nosotros existimos únicamente en el corazón, en el corazón de todos los papás y mamás del mundo.

La verdad es que no existen los Reyes Magos como personas ya que no podrían vivir eternamente. Los que ponen tus juguetes por la noche mientras tú duermes son ¡tus papás! Sí, son tus padres.
 
Y mantienen toda esta ilusión de la tradición porque creen que eres un niño que se merece que sus papás le demuestren lo orgullosos que están de él.
 
Querido Alex. Tu padre y tu madre son felices porque tú existes, porque tú eres su querido hijo y no otro niño. Tus padres son felices porque disfrutan de ti, de tu manera de ser. Tienes la virtud de hacer felices a todas las personas que te quieren y eso se merece una sorpresa tan grande como la de creer en los Reyes Magos.
 
Tu hermano Enrique sabe nuestro secreto desde hace muchos años y no lo ha dicho a nadie. De él también estamos muy orgullosos, aunque a veces nos enfademos un poquito. Contamos contigo para que tú tampoco se lo cuentes a tu hermano Ignasi. Le dejaremos que crea en los Reyes Magos unos años más.

Un besito muy fuerte de parte de Papá y Mamá.



¿Supondrá esto un trauma en sus vidas? Hemos de pensar que los niños tienen una cantidad de personajes ficticios en la cabeza, los cuales a lo largo de los años, van desapareciendo por cuenta propia. Darles la información de que Papá Nöel o los Reyes Magos no existen, supondrá un cambio y quizá algo de melancolía al enterarse, pero nada más allá de lo que puedan tolerar. Recordad que, en la mayoría de los casos, son ellos los que preguntan si existen o no. En cierta parte, quieren saberlo a pesar de las consecuencias.