"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Este/a niño/a no me come nada


 
 
“Este/a niño/a no me come nada” ¿Cuántas veces hemos escuchado o dicho esta frase? ¿Cuántas abuelas y cuántos abuelos se preocupan por si sus nietos se desnutren? ¡Con todo lo que les ha costado a ellos ganarse el pan para conseguir comida y ahora su nieto/a no quiere comer!
Lo mismo ocurre con algunos padres y madres que se preocupan porque sus hijos, a los que quieren con toda su alma, se encuentren perfectamente. Ante todo esto, es normal que las personas nos preocupemos por el estado de salud de nuestros seres queridos, y la comida es un factor muy importante para ese estado de salud que tanto nos importa.
Pero, antes de preocuparnos, es aconsejable que entendamos por qué razones puede no comer un/a niño/a. Entre los dos y los seis años casi todos los niños pasan por una etapa en la que se hace notable la inapetencia a la hora de comer. ¿Significa eso que están enfermos? En un principio, no. Si un/a niño/a recibe comida sana, saludable y con los nutrientes necesarios, estará sano aunque tome muy poca cantidad o incluso si algún día de forma aislada no come nada.
Y entonces, ¿cómo sé si ha comido lo suficiente? Para ello, es de gran ayuda apuntar durante una semana todo lo que come. Si no lo hacemos, es posible que si un día come menos de lo esperado, nos preocupemos y nos olvidemos de que los días anteriores ha comido perfectamente. De esta forma, al apuntarlo, basamos nuestra preocupación en datos objetivos y evitamos dejarnos llevar por la ansiedad que nos ha provocado el día en el que ha comido menos.
¿Qué podemos hacer si no quiere comer? Algo sencillo que puede suponer un gran esfuerzo para las personas a las que preocupa este tema. Tratar el tema con total normalidad. Ni insistir o castigar en el caso de que no coma, ni premiar en el caso de que sí lo haga. Si damos demasiada importancia al momento de la comida, el comer o no comer puede basarse en retos, demandas de atención, vinculación con momentos negativos, etc.
¿Cómo podemos facilitar que el niño o la niña coman mejor si sabemos que les resulta complicado hacerlo con normalidad?
 
·         Escribiendo un menú para toda la semana. Si el niño o la niña tiene más de dos años, el menú será igual para toda la familia. Si lo escribimos será más fácil que no se sucumba a la tentación de preparar otro plato del gusto de quien no quiere comer.
·         Comer siempre en el mismo lugar. Los niños necesitan rutinas y se encuentran mejor si siempre se sigue el mismo patrón.
·         Evitar distracciones durante la comida. Aunque poner la televisión puede sernos útil para conseguir que coma “sin darse cuenta”, estaremos consiguiendo lo que queremos únicamente a corto plazo. Si mañana no hay televisión o come en casa de los abuelos, en el colegio, o en cualquier otro lugar donde no se ponga el canal de televisión que le distrae, nos encontraremos el mismo problema de que no quiere comer ya que el tema no se ha solucionado, se ha aplazado para otro momento. Como distracciones también se entienden los cuentos, los juegos, los disfraces y demás actividades que los padres, con toda su buena voluntad, ponen en marcha con su creatividad al máximo nivel. Si hacemos que el niño o la niña se divierta tanto a la hora de comer, retrasará el final de este momento para que la función no acabe.
·         Limitar el tiempo. Poner un horario cerrado a la hora de comer. Si no siempre es posible empezar a la misma hora, establecer cuándo se acabará pasados X minutos. Como los niños pequeños no conciben muy bien el paso del tiempo, se les puede poner un reloj de agujas en la mesa o en la pared y especificarle que cuando la aguja llegue al número X, se habrá terminado el tiempo de comer. El tiempo estimado en el que un/a niño/a tarda en comer es de unos 30 minutos aproximadamente.
 
 
Uno de los aspectos más difíciles para todo familiar que intenta solventar este tema es entender que, a día de hoy y si las circunstancias económicas y sociales son las “normales”, ningún niño se ha muerto ni se va a morir de hambre. Si el niño o la niña no quiere comer y pasan los minutos establecidos previamente para estar en la mesa, no se le obliga a comer, ni se le insiste, ni se le da otra cosa, ni se le riñe, ni se le da atención por no haber comido. Se le puede informar de lo que sucederá si decide no comer. “Si no comes ahora sabes que no vas a comer hasta la hora de la merienda y quedan muchas horas para eso. Tú decides”. Más tarde, cuando todavía queden dos horas para que la merienda llegue (una merienda como siempre, no con más comida para paliar todo el hambre que tiene), su barriga le pedirá comida y se acordará de la decisión que tomó previamente a la hora de comer. Si es muy pequeño/a se le puede recordar que fue él/ella el/la que decidió estar tanto tiempo sin comer. Al principio se frustrará pero, con el paso de los días, aprenderá la lección por sí mismo/a.
Por último, es importante destacar que no acabaremos con esta situación porque un día pase hambre y lo recuerde el resto de su vida. Es necesario que los padres, tíos, abuelos o quienes compartan la hora de la comida con ellos, se armen de toda su paciencia y entiendan que es un cambio a largo plazo y, por tanto, se necesita perseverancia y congruencia en nuestros actos de forma mantenida en el tiempo.
 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Mi bebé ya sabe decir "retweet"

Esta semana, la página de Facebook la he dedicado a la sensibilización para niños y adolescentes hacia la seguridad en Internet. Es por esto por lo que esta semana, el blog lo dedico a introducir algunas pequeñas pautas para ayudar a nuestros hijos y/o alumnos a utilizar las nuevas tecnologías de manera adaptativa.
Los niños y adolescentes de la actualidad viven en un mundo en el que les llegan una gran cantidad de mensajes y es responsabilidad de los padres y profesores ofrecer la garantía de un uso saludable de internet por parte de nuestros hijos y alumnos.
Como primer punto a destacar, es muy importante que los adultos no prohíban el acceso a internet y las nuevas tecnologías a los pequeños desde un primer momento. Hoy en día, la conexión a internet y demás aparatos, es tan fácil como antaño encontrar una cabina con la que llamar. Además, que las nuevas tecnologías forman parte de nuestra vida es irremediablemente obvio y sería ilógico que les pidiéramos no utilizarlas del mismo modo que lo sería si le pidiéramos crecer sin jugar. Por lo que, si les prohibimos su uso, incrementaremos el morbo de “lo prohibido” y conseguiremos que se conecten desde otros dispositivos cuando no podamos estar con ellos y enseñarles a utilizarlos.
A través de las nuevas tecnologías, podemos acceder a una gran cantidad de información. Pero nuestra responsabilidad debe ser tan grande como la cantidad de información que deseamos obtener. Del mismo modo que ahora es mucho más fácil enterarnos de las cosas que ocurren en distintos lugares del planeta, es igual de fácil toparnos con información que no deseamos en un primer momento (publicidad, pornografía…).
¿Cómo conseguimos que nuestros hijos y/o alumnos hagan un uso adecuado de las nuevas tecnologías? Dejando atrás la disciplina y la censura que pueden darnos seguridad ante el posible desconocimiento de su funcionamiento para promocionar la educación en valores. Un niño o un adolescente que ha recibido una buena educación en valores, es más poderoso que cualquier aparato electrónico por moderno y completo que sea.

¿Dónde es aconsejable que los niños y adolescentes hagan uso de las nuevas tecnologías?
Si hablamos de niños pequeños, no es conveniente que las utilicen de manera autónoma igual que tampoco salen solos de casa hasta que tienen una determinada edad. Es importante que entiendan que es algo que se gana poco a poco con el paso del tiempo y el uso responsable.
La calle tampoco es el mejor lugar para utilizarlas puesto que puede sustituir con su uso, la ejecución de otras actividades sociales como jugar y hablar, totalmente necesarias para el desarrollo de cada persona. Siendo sinceros, no siempre es lo más cómodo, pero una buena educación no se basa en la comodidad de los padres sino en proporcionar a sus hijos una buena educación.
Si nuestro hijo o nuestra hija va a utilizarlas desde casa de un amigo, es importante que nos informemos de cómo las utilizan en esa familia al igual que nos interesamos por lo que comen, si hacen los trabajos o qué hacen cuando pasan el día allí.
El sitio más adecuado es el comedor o la sala de estar. No lo es para poder controlar más fácilmente su uso sino para compartir lo que el niño está haciendo y seguir comunicándose con los demás.

¿Cuánto tiempo es conveniente dedicarle a las nuevas tecnologías?
Es importante que pactemos una franja horaria con ellos así como la cantidad de tiempo seguido que las utilizan. Pero, además de un número cuantitativo, también es aconsejable que pactemos en qué momento del día se pueden utilizar (después de hacer los deberes, de ordenar la habitación…).
 
PAUTAS GENERALES PARA QUE TUS HIJOS Y/O ALUMNOS HAGAN UN BUEN USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
-          Valorar positivamente que digan la verdad para establecer un clima de confianza
-          Preguntar sobre sus actividades y pedirles que nos enseñen a utilizar algún programa que no sabemos utilizar
-          Si se les castiga sin ordenador o sin videoconsola, es necesario cumplir el castigo
-          Organización entre las obligaciones y el tiempo libre
-          Utilizar el ordenador como método de aprendizaje y diversión común con el que pasar tiempo con ellos
-          Los niños con mayor edad o adolescentes pueden utilizar el ordenador para elaborar la lista de la compra, organizar viajes y demás aspectos familiares
-          Explorar con los menores lo que se pueden encontrar en internet y discutir lo que puede ser apropiado y lo que no (no alertar excesivamente)
-          Enseñarles a mantener su identidad privada y a no dar información personal
-          Aconsejarles no citarse nunca con alguien conocido únicamente en internet
-         Recordarles que nunca hay completa privacidad en internet
-        También puede servir de ayuda aconsejarle que nunca contesten emails o mensajes que sean hostiles o les hagan sentirse mal (en el caso de que los haya, no es conveniente infundir miedo sin motivo)
 
 
 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

S.O.S.: Mi hijo tiene una rabieta


Las rabietas son conductas anormales que expresar una mezcla de rabia y frustración. Aparecen cuando el niño expresa enfado, debido a su inmadurez, mediante un gran número de conductas como el llanto, gritos, agresividad física y/o verbal…

La edad en la que aparecen gira en torno a los 18 meses y se van desvaneciendo a partir de los 4-5 años poco a poco, teniendo su punto máximo a los 2 y 3 años.

Las rabietas son algo inevitable en los niños de 2 o 3 años. Además de poneros a prueba para comprobar la consistencia de la disciplina que hay en casa, sus capacidades son limitadas y  también les resulta difícil hacerse entender por los adultos.

Pero… ¿Cómo es aconsejable que los padres las manejen?

Ante las rabietas experimentadas a causa de la frustración consigo mismos por no conseguir llevar a cabo algo de manera adecuada, es muy importante que los padres o cuidadores escuchen y apoyen al niño elogiando sus logros: “Ibas muy bien”, “no pasa nada”, “esto lo arreglamos juntos”…


En cuanto a las demás rabietas:
 
1.      No consentir una rabieta: Es aconsejable llevarlo a otra habitación (aislarle) y explicarle que esperamos que recapacite sobre su actitud estando solos con su rabieta (a los más pequeños, hacerles recapacitar no va a generar muchos resultados). De esta manera, se le da la oportunidad de tranquilizarse. Si se trata de una rabieta destructiva, es posible contenerle físicamente mediante una actitud firme. Con ambas maneras, el niño entenderá que las rabietas suponen consecuencias negativas.

2.      No razonar con un/a niño/a si está en plena rabieta: ¿Habéis intentado hacer razonar a un adulto cuando está en su punto máximo de enfado? Difícil ¿Verdad? Si se le riñe o castiga físicamente en este momento, existe la posibilidad de aumentar la intensidad de la pataleta. Además, reaccionar con ira ante la ira del niño, sería como responder con otra rabieta por nuestra parte.

3.      Cuando ha pasado la rabieta: La importancia de este paso es fundamental. Si comprenden el por qué de las consecuencias negativas de la rabieta, surgirá más efecto y descenderá su frustración. Es aconsejable seguir los siguientes pasos:

1.      Elogiar el hecho de haberse tranquilizado en la habitación donde ha permanecido aislado.

2.      Decir que entendéis sus sentimientos y poner palabra a sus sentimientos para que aprendan a expresarlo poco a poco

3.      Expresar vuestro sentimiento de enfado por X motivo

4.      Explicar que la rabieta no es el modo adecuado para resolverlo y no está permitida

5.      Proponer juntos una alternativa

 
IMPORTANTE: No se le puede quitar a un niño una forma de actuar sino se le genera otra alternativa. Porque si no… ¿Cómo se expresa?


4.      Servir como modelos para los más pequeños. Si en casa se practica un ambiente de gritos, enfados y descontrol, los niños lo copiarán. Hay que recordar que los hijos encuentran en los más mayores una gran fuente de habilidades para afrontar el día a día.

En algunos casos, los niños protagonizarán rabietas en lugares públicos ya que tienen bien sabido que delante de otras personas no se les va a ignorar como en casa. En este caso, es aconsejable sacarlo del recinto hacia un lugar más tranquilo para aplicar las técnicas mencionadas anteriormente.

Es importante tener en cuenta que algunas rabietas son inevitables y se presentan en la vida de todo niño. Una intervención adecuada proporcionará que el niño crezca aprendiendo, entre otras cosas, a tranquilizarse y a aumentar su tolerancia a la frustración.

De todos modos, debemos estar atentos si las rabietas se hacen muy frecuentes e incontrolables. En este caso, sería aconsejable buscar ayuda profesional.

 

 

viernes, 30 de agosto de 2013

Sobrevivir al primer mes: Objetivo conseguido


Ya estamos finalizando agosto y con ello las vacaciones de muchos. Por ello, el blog comienza a calentar motores otra vez para seguir informando y ayudando con pautas que pueden serviros de ayuda.

Hoy quería dedicar la entrada a mi espacio profesional en la red de Facebook. Ese espacio que hoy cumple un mes y ha estado actualizándose día a día sin descanso. ¡No existen vacaciones para aumentar la cultura y la positividad!

La página es: www.facebook.com/MonicaBlascoAlicante y en ella hay artículos de revistas sobre diversos temas psicológicos, curiosidades, fotos positivas, actividades prácticas y videos que incitan a la reflexión.

Por ahora, no tiene un esquema prefijado. Soy de las que opinan que cerrarse en una buena idea puede conseguir que todo vaya más o menos bien pero imposibilita la expansión de la creatividad y, por tanto, el crecimiento.

Volveré en el comienzo de las clases con una semana dedicada a las rabietas. Mientras tanto…



¡A ser felices! :)
 


miércoles, 14 de agosto de 2013

La infancia y la televisión


Hoy en día tenemos la costumbre de encender la televisión aunque no queramos ver algo concreto. Hay gente que la tiene de fondo en una reunión familiar. Otras personas, mediante el zapping, acaban viendo algo que no quieren ver sino que lo escogen por eliminación y muchos niños la ponen mientras hacen deberes, meriendan o cenan.  Además, la tv ya no sirve de unión familiar puesto que hay televisiones en casi todas las habitaciones de la casa, incluso en las habitaciones de los más pequeños.

Intentar que los niños no vean la televisión bajo ningún concepto no evitará que saquen la televisión de sus vidas, simplemente retardarán el momento en que la vean o causarán el efecto contrario llegando a utilizarla por rebeldía o por el mero hecho de ser “lo prohibido”. Por otro lado, dejar que el niño vea la televisión durante horas y al libre albedrío puede suponer consecuencias nocivas tales como:

-          Disminución de la actividad física con posibilidad de obesidad

-          Disminución de la actividad social impidiendo que desarrollen  la personalidad

-          Disminución del tiempo para fomentar otros campos como la lectura, pintura, música…

-          Aumento de la probabilidad de que los niños pidan y compren muchos de los productos que se anuncian en televisión

Por el contrario, la televisión puede aportar beneficios a los niños ya que, con ella, pueden:

-          Aprender a usar un lenguaje más amplio y una mejor pronunciación

-          Estimular su razonamiento, creatividad e imaginación

-          Conocer y practicar otros idiomas

-          Reforzar valores morales y éticos

Claro que, para que esto suceda, se han de ver programas, series y dibujos que cumplan con las condiciones para la edad de los niños.

Algunos padres tienen miedo de que ver la televisión se convierta en una adicción, para ello, vamos a comentar 10 pautas para prevenir que una forma de ocio, como puede ser la televisión, se convierta en una adicción. ¿Cómo lo prevenimos?

1.      Desarrollando otro tipo de actividades en común al margen de la tv (cuentos, dibujo, juegos clásicos, paseos, deportes…)

2.      Definiendo un horario concreto para ver la televisión (en relación con los programas adecuados para su edad). Para ello, es aconsejable no acostumbrarse a dejarse la televisión puesta cuando se está haciendo otra cosa.

3.      No uses la televisión para tranquilizar al/la niño/a ni enciendas la televisión en las horas de comida.

4.      En el caso de que el/la niño/a tenga un bajo rendimiento académico, la televisión se verá siempre después de hacer las tareas escolares.

5.      Explica las diferencias entre la realidad y la fantasía para evitar que los niños pasen miedo. Si tienen miedo por algo que es real, háblalo para tranquilizarle.

6.      Ubica la televisión en lugares comunes para toda la familia y no dentro de cada habitación.

7.      Enseña a apagar la televisión una vez ha visto el programa, serie, documental…

8.      Discute los anuncios publicitarios con tus hijos/as y, si te piden un juguete, prueba a preguntarles cómo los usaría si lo tuviera en casa (la respuesta puede indicarte si lo usará o se cansará de él a las dos semanas).

9.      Evita los programas violentos. En el caso de permitirlos, háblale sobre las consecuencias de la violencia tanto para uno mismo, como para la víctima y para los familiares.

10.  Utiliza los dilemas morales y éticos que salen en la televisión (amor, sexo, conflictos, drogas…) para comenzar un debate familiar.

¿Cuál de las dos imágenes refleja tu situación en casa?