"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

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miércoles, 27 de mayo de 2015

El dolor de espalda en niños


La colaboración de este mes es de Tamara, fisioterapeuta con gran experiencia que ha querido compartir esta publicación tan interesante y tan realista en el blog.
 
 

“Actualmente nuestros hijos sufren alteraciones en sus espaldas durante el desarrollo escolar  debidas principalmente al peso de mochilas escolares, malas posturas adoptadas tanto en casa (comiendo en la mesa, en el sofá, delante del ordenador, etc.) como en la escuela (delante del pupitre) y muchas veces por la falta de actividad física moderada.

Los datos que detallo a continuación reflejan la realidad de los escolares y como las patologías de espalda van en aumento:

El dolor de espalda en los niños puede localizarse a nivel cervical, torácico o lumbar, en ocasiones irradia hacia los hombros y las nalgas y sólo en raras ocasiones se irradia hacia las extremidades.
Su frecuencia aumenta con la edad: lo presentan un 10% de los niños de 10 años y su frecuencia aumenta hasta un 70% al final del crecimiento (16/18 años).

Numerosos trabajos han intentado relacionar el dolor de espalda en niños y adolescentes con el peso de las mochilas. Estudios transversales con gran número de alumnos han encontrado que los niños que transportan las mochilas escolares con un peso excesivo tienen entre un 1.6 y un 3.4 veces más de dolor de espalda que el resto.

El escolar en su mochila debe transportar el 10% de su peso, lo que quiere decir que, por ejemplo, un niño que pese unos 35kg no debe llevar más de 3.5kg de peso en su mochila. La carga debe estar distribuida con lo que las mochilas con varios departamentos son mejores ya que distribuyen la carga. Los tirantes deben ser anchos y acolchados. Y la mochila no debe ser más grande que el torso del niño.

Deben sentarse erguidos, con la espalda recta, sin cruzar las piernas y con flexión de rodilla y cadera de 90 grados.

Todo esto son recomendaciones que damos para la prevención de las lesiones en la espalda de los niños pero uno de los mayores problemas que se presentan hoy en día en nuestra sociedad, y en particular nuestros hijos, es que no existen muchos programas que traten sobre hábitos posturales inadecuados, que van a constituir uno de los agentes fundamentales en las alteraciones sufridas por el raquis durante el desarrollo en el escolar, ya que día a día van en un increíble aumento, porque no existen programas de hábitos de higiene postural a adoptar en las escuelas. Es decir que cuando el escolar está en una etapa de crecimiento y hay una desalineación de la columna va a haber una debilidad de la musculatura vertebral donde diversas estructuras se van a ver afectadas a tensiones excesivas que en ocasiones generan mucho dolor en el escolar.

El escolar realiza la mayor parte de sus actividades en posición de sentado, leyendo, estudiando, escribiendo, frente al ordenador, por lo que es de gran trascendencia que la postura que adopte sea la correcta, una postura viciosa, fatiga y a la larga puede producir daños.

Es frecuente observar malas posturas que van adquiriendo el alumnado al sentarse, agacharse, andar, etc., y el gran peso que transportan a diario en sus mochilas, carteras y carritos, de forma inadecuada en la mayoría de las veces, esto hace que cada vez surjan más alteraciones de la columna vertebral relacionadas con actitudes y hábitos posturales erróneos de los escolares. También el sedentarismo y la creciente obesidad infantil afecta directamente al estado de las articulaciones y a la espalda.


Así el hecho es que los hábitos posturales pueden ser educados de forma correcta, o más fácilmente corregibles cuanto más precozmente se actúe, hacen que actuaciones de educación postural a estas edades resulte muy beneficioso para ellos a lo largo de su vida.

Dadas las incidencias encontrada en las diferentes patologías, se recomienda practicar rutinariamente ejercicios de espalda donde se va a fortalecer los grupos musculares posturales que contribuyan a obtener una correcta disposición del raquis y aseguren un crecimiento armónico de todas las estructuras que consolidan la columna vertebral en los niños pues su corrección en etapas tempranas evitará consecuencias en el desarrollo físico y psico-social del paciente adulto.
 
 

 

Escuela de espalda

La Escuela de Espalda proporciona a los niños los conocimientos y habilidades necesarias que les permitan alcanzar y mantener un óptimo estado de salud para su espalda, evitando la aparición de nuevos episodios dolorosos, que incrementen el riesgo de cronicidad o incapacidad.

Esta escuela de espalda es impartida por mí, una fisioterapeuta experta en pilates terapéutico con conocimiento extenso del tipo de patologías que sufren los niños y de los tipos de ejercicios que más se adecuen a cada patología.

 

 

Tamara Cerón

Fisioterapeuta experta en Pilates Terapéutico

Nº Col. 2944”

 


Para consultas, podéis llamar al 654842537 o enviar un correo a: tam.ceron@gmail.com


 


 

miércoles, 5 de febrero de 2014

El rol del psicólogo en oncología

El pasado martes se celebró el Día Mundial Contra el Cáncer y, por ello, hoy os traigo un resumen de un artículo de http://blogdelcancer.blogspot.com.es donde nos explica cuál es el rol del psicólogo en oncología. Si queréis acceder al artículo entero podéis pinchar aquí.
El trabajo del psicooncólogo con el paciente está dirigido a proporcionar calidad de vida al paciente con cáncer y a su familia. Curiosamente, trabajar con el paciente con cáncer pareciera ser un sinónimo de trabajar con el cáncer y la muerte. Es cierto que la mortalidad es significativa, pero no todos mueren y lo más importante, ninguno de ellos está muerto cuando llega a manos del psicólogo. ¿Qué es lo que se trabaja?

Impacto diagnóstico: Se refiere a las reacciones que genera en el paciente el haber sido informado de que tiene cáncer. La más común es la crisis. Este estado se caracteriza por una verdadera perturbación emocional y por un completo desorden en el pensamiento que inhiben la posibilidad de generar estrategias de afrontamiento. En estos momentos, el paciente es lo suficientemente vulnerable y por ello, la ejecución del psicólogo resulta esencial para lograr el enganche del mismo a las posibilidades intervención.

Impacto pronóstico: Sin lugar a dudas, el temor más grande con el que se enfrenta el personal de la salud está determinado por el momento en que el paciente cuestiona acerca del tiempo que le queda por vivir. Las conductas evitativas gobiernan este tipo de situaciones provocando un alto sufrimiento en el paciente y su familia. Graves ideas irracionales se manejan alrededor del pronóstico de una enfermedad cuando éste es negativo. Frases como "Si ella llega a saber que tiene cáncer, se muere", pueden ilustrarlo. En realidad, no existe ninguna evidencia de que la verdad precipite la muerte (aunque debe haber siempre una evaluación psicológica previa del estado afectivo-emocional del paciente que permita descartar estados o trastornos depresivos y/o trastornos de ansiedad, su estado mental, etc.), pero sí existe aquella que demuestra que la conspiración del silencio (estrategias y esfuerzos del paciente y/o familiares y/o sanitarios destinados a evitar que alguna de las partes involucradas conozcan el diagnóstico y/o pronóstico de la enfermedad), incrementa los niveles de ansiedad y depresión en los pacientes, afectando significativamente, su calidad. De hecho, a medida que avanza la enfermedad, la conspiración del silencio suele ser multidireccional entre paciente, familia y sanitarios. El paciente tiene derecho a saber lo que está pasando y el médico, el deber de comunicárselo para hacer un verdadero equipo y afrontar la enfermedad adecuadamente.

Cuidados Paliativos: La oncología clínica se plantea unos objetivos: (1) Curar al paciente; (2) aumentar la supervivencia; (3) dilatar los intervalos libres de enfermedad; (4) mejorar la calidad de vida y aliviar los síntomas (González Barón, 1996). Sin embargo, cuando las alternativas se agotan y el primer objetivo no es posible, toda la lucha se dirige a lograr los demás, poniendo como pilar, el cuarto de ellos. Luego, la medicina paliativa no es antagónica a la actitud curativa, sino complementaria a ésta. Por ende, no es exclusiva del paciente terminal y por lo mismo debe romperse esa asociación directa a esta situación. Así que el papel del psicólogo a este nivel está encaminado a detectar y suplir las necesidades psicológicas de la persona cuya condición física no admite ser curada y proporcionar tratamiento afectivo emocional, desarrollando y manteniendo habilidades que le permitan trabajar por un buen vivir y eventualmente, por un buen morir a través de la elaboración del duelo.

Manejo del dolor por cáncer: El dolor es, sin duda, el síntoma más temido por el enfermo oncológico, su familia y el equipo de salud. Debe aclararse que no es exclusivo de la etapa terminal, pero que realmente sí produce un significativo deterioro físico y psicológico en el paciente, llevándolo a presentar respuestas atípicas (en relación con el comportamiento del paciente oncológico) como irritabilidad y disminución en la comunicación. Independientemente de que el dolor por cáncer tenga un origen eminentemente biológico, no puede obviarse la dimensión subjetiva que lo caracteriza y la influencia de las diferencias individuales sobre su percepción.
Acompañamiento al paciente terminal: El trabajo con pacientes terminales ha sido uno de los grandes puntos de referencia del rol del psicólogo en oncología. Hay que partir del hecho de que no se trata de una obra de caridad, que el trabajo del psicólogo es esencial en esta fase de la enfermedad porque es él quien ha tenido la preparación suficiente para abordar, de manera profesional, las diferentes consecuencias psicológicas que conlleva el hecho de enfrentarse a la muerte.
Casos especiales: Existen tres subpoblaciones entre los pacientes con cáncer que han sido descritas como especiales por sus características: Los niños, las personas con SIDA y los supervivientes del cáncer. En realidad, los motivos por los cuales desde la psicooncología se denominan como poblaciones especiales, radica en las características particulares de su comportamiento: (1) Los niños por la comprensión de la enfermedad que está determinada por su edad y por los efectos que ejerce sobre su comportamiento el comportamiento de sus padres, amigos y allegados y el mismo personal sanitario, entre otros. (2) Las personas con SIDA que desarrollan cáncer, por las diferentes variables psicosociales que afectan su comportamiento y por las consecuencias neuropsiquiátricas que implica la enfermedad y que hace que la intervención psicológica sea completamente distinta a la del paciente con cáncer. (3) Los supervivientes del cáncer, porque deben aprender a vivir con el recuerdo y el temor de posibles recaídas, porque en muchas ocasiones han perdido el rol social que tenían, porque muchas veces deberán rehabilitarse de posibles amputaciones, cirugías y secuelas irreversibles del tratamiento.