"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Y si fuera invisible?

Esta semana os propongo un ejercicio de Dorothy Jongeward de su libro “En Busca del Éxito”. Hoy, además de leer, toca imaginar y sentir.
 
 
 
“Imagínate que comienzas el día. Saltas de la cama. Al poner los pies sobre el suelo te das cuenta de que hay algo diferente. Los sientes entumecidos, casi como si no estuvieran ahí. Diriges la mirada hacia ellos para asegurarte. Agitas los dedos. No estás seguro de que las cosas estén en orden. Sientes algo extraño. Más tarde, al salir con rumbo al trabajo, ves a tu nuevo vecino, Samuel, maniobrando para sacar su coche del garaje. Levantas la mano para saludar. Él no responde y se aleja con una mirada inexpresiva. “Yo creo que no me ha visto”, dices, “posiblemente iba preocupado por algo”.
 
En el trayecto a tu trabajo, te detienes como de costumbre en la esquina del puesto de periódicos, para comprarle uno a Norberto. “Bonita mañana, ¿no?” dices al mismo tiempo que das un flamante billete de 20 pesos a Norberto. Éste te entrega el cambio y te mira durante un momento pero no responde. Te alejas y te diriges a tu oficina, preguntándote, ¿qué le hice a Norberto?
Cuando llegas al edificio de tu oficina, las puertas del ascensor están a punto de cerrarse. Corres para alcanzarlo. Al cerrarse las puertas ante ti, ves en el interior a media docena de personas que te dirigen unas miradas indiferentes.
Decides subir por las escaleras. Al hacerlo, te encuentras a una compañera de trabajo. Decidido a ser amable, a pesar de la fría acogida que has tenido hasta ahora, le sonríes afectuosamente y dices con alegría: “¡Buenos días, Nina!”. Nina pasa junto a ti sin decir una palabra ni volverse a verte.
Finalmente, llegas a tu planta de la oficina, ansioso por ver caras conocidas. Sin embargo, cuando entras nadie se vuelve. A excepción del sonido de las teclas de la máquina de escribir, no oyes nada. Cuando cierras la puerta de tu despacho, solo un silencio total te rodea. Durante el día, el silencio continúa. Nadie escucha, nadie responde. Nadie parece darse cuenta de que existes. Tú comienzas a dudarlo también.”
 

 
¿Cómo te sentirías? ¿Qué harías para que la gente te viera?
¿Conoces a alguien que pueda sentirse así?
 

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