"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

miércoles, 7 de octubre de 2015

"Yo soy así y nunca voy a cambiar, tengo mucha personalidad"



Frases como “es que tiene mucha personalidad” o “siempre se deja llevar por lo que dicen los demás, no tiene personalidad” se oyen de forma reiterada. Pero, ¿son ciertas estas afirmaciones? ¿Se puede tener mucha o poca personalidad?

La personalidad es un elemento estable de la persona que está formada por las distintas partes que encontramos en cada individuo a nivel intelectual, emocional, social, etc. Podemos cambiar estas determinadas características que forman nuestra personalidad pero, a nivel general, nuestra personalidad tiende a ser estable. Si somos positivos, es probable que siempre seamos alegres mientras no estemos viviendo un proceso complicado como por ejemplo, un duelo. Pero, a su vez, con el paso de los años las personas crecemos. Los adultos no somos igual que cuando éramos pequeños. 

Por tanto, frases como “yo es que soy así y no voy a cambiar” son totalmente falsas excepto cuando la persona que la dice se niega a cambiar y, por tanto, siempre va a seguir siendo “así” (que, en cierta parte, también es falso puesto que todos los sucesos significativos que nos ocurren a lo largo de la vida nos cambian).

Entonces, ¿con la personalidad se nace o se hace? Cuando nacemos, nuestros padres ya han depositado en nosotros una carga genética con la que se transmiten ciertas características que forman la estructura de la personalidad. Por otro lado, los sucesos vividos desde el vientre de la madre, influyen en nosotros tal y como influyen los acontecimientos de nuestra vida en la actualidad. Por lo que, tras esta reflexión, consideraría esta pregunta como una pregunta trampa y, cambiaría la “o” por una “y”. Con la personalidad se nace y se hace. Tiende a ser estable pero podemos cambiar determinadas características que la forman.

Y si vamos un paso más allá... ¿qué papel tiene la sociedad y la cultura en nuestro desarrollo de la perosnalidad? ¿Consideramos que somos libres de tomar nuestras propias decisiones? ¿Repetimos los patrones de las personas con las que hemos aprendido? Para responder estas preguntas os dejo un video en el que, mediante dibujos, nos explican cómo es la vida de cuatro personas que forman parte de la sociedad.




miércoles, 30 de septiembre de 2015

Una imagen vale más que mil palabras


Esta semana Maite Gómez, psicóloga especialista en recursos humanos, comienza a colaborar en el blog mensualmente. Anteriormente, Maite colaboró con el post ¿Contrato basura u oportunidad?. Hoy nos habla de la imagen real que se espera en una entrevista de trabajo más allá de los mitos extremos que podemos leer y escuchar.


"¿Quién no ha saltado de alegría después de una llamada citándote a una entrevista de trabajo? Después de esa alegría y euforia también llegan los nervios y preocupaciones: ¿Qué preguntas me harán? ¿Cuáles son mis virtudes y  mis debilidades? ¿Qué me pongo?... NO quiero ir demasiado informal pero tampoco desaliñado

Nos guste o no, estemos de acuerdo o no, cuando vamos a una entrevista de trabajo lo primero que un entrevistador tiene para evaluar al candidato es la imagen y su actitud. 

¿Qué quiero decir con esto? ¿Tengo que vestirme de traje o falda de tubo por debajo de las rodillas? ¡Por supuesto que no! Veamos cuáles son las cosas más importantes a tener en cuenta:

1.      Aseo personal: quizá esto parezca obvio, pero si se insiste en este tema no es por ganas de hablar por hablar. Recuerda ir aseado y bien peinado;  no es necesario ir a la peluquería ni mucho menos, bastará con un cepillo y ¡listo!

2.      Vestimenta: muchos son los artículos que hablan de cómo ir vestido, incluso qué accesorios y complementos llevar. Desde mi punto de vista, se deben tener claros los siguientes aspectos.

-          ¿Cuál es mi perfil? Dependerá del puesto al que se opte, por ejemplo, si soy un licenciado en economía o ADE y opto a un puesto en un banco, quizá sea apropiado llevar ropa más formal, traje y chaqueta si lo prefieres y te sientes cómodo. Si optamos a un puesto de animador de tiempo libre, quizá ir vestido del modo anterior descuadre un poco.

-          ¿A qué tipo de empresa voy? Por suerte, cada vez son más las empresas que dejan de lado los estereotipos en cuanto al vestir y no establecen un protocolo; pero claro, eso no lo sabemos hasta que estamos allí. Os invito a que investiguéis un poco sobre la empresa, Google lo sabe todo, y en función de lo que leáis decidáis.

-          ¿Qué impresión quiero dar? También es importante el cargo y por tanto debemos saber adecuarnos a esto. Si postulo a un puesto de dirección quizá no será muy acertado acudir en chándal por mucho que nos identifiquemos con eso; de igual forma, si postulamos para coordinador de planta en una empresa que se dedica a la mecánica industrial quizá sea mejor ir cómodo.

Leeréis infinidad de artículos y entradas en blogs que os dirán incluso que no os pongáis más de dos anillos en los dedos, pero lo MÁS IMPORTANTE es que te sientas cómodo con lo que llevas puesto. De nada servirá pensar en cuál será el outfit más apropiado si al final no estás a gusto y eso va a suponer estar más nervioso."



miércoles, 23 de septiembre de 2015

Mitos y realidades de las Altas Capacidades



En otras ocasiones os he hablado de forma introductoria sobre las personas con alta capacidad. Si os perdisteis ese post y estáis interesados, podéis acceder a él pinchando aquí.  Hoy me voy a centrar en los mitos que rodean a las personas con alta capacidad y las necesidades reales que tienen.


MITOS

Triunfan académicamente y en todas las áreas

Avanzan solos y no necesitan ayuda

Estos niños y adolescentes necesitan terapia 

Es fácil detectarlos y es suficiente con saber que tienen un CI mayor de 130

La estimulación les puede perjudicar

Tienen problemas para relacionarse con los de su edad

Son inestables y triunfan en lo académico pero tienen un déficit en habilidades sociales 

Se aburren en clase

Hay más niños que niñas con alta capacidad

Hay más altas capacidades en familias de nivel sociocultural alto que bajo




NECESIDADES

Necesitan que les aceptemos como son, tanto con sus aciertos como con sus errores los cuales también cometen.

Es importante que los profesionales trabajen a la vez el área cognitiva, social y emocional. Es aconsejable que no nos centremos únicamente en el área académica.

Necesitan profundizar en una visión positiva de sí mismos incluyendo sus fortalezas y sus debilidades.

Conocer las ventajas y desventajas de ser una persona con alta capacidad.

No frenar sus ganas de aprender y aportar lo que sabe tanto en clase como en familia y con los amigos.

Lograr un equilibrio entre sus capacidades y exigencias sociales. No debemos exigirles hasta frustrarlos. A pesar de su interés y potencial, no dejan de ser niños y adolescentes que quieren jugar o salir con sus amigos.

Ofrecerle la oportunidad de relacionarse con otras personas con las que comparta aficiones e intereses.





miércoles, 16 de septiembre de 2015

Yo protejo lo que es mío



¿Alguna vez os habéis escuchado diciendo “Yo protejo lo que es mío”? ¿Habéis escuchado a alguien que lo diga? Son muchas las personas que sienten que deben proteger a las personas que les rodean y estiman. 

En un principio, proteger a las personas que queremos es totalmente sano, instintivo y lógico. Pero la frase que titula este post no indica que se quiera a alguien sino que alguien pertenece a otra persona.

Inconscientemente y lejos de lo que realmente queremos, estamos atando a esa persona a nosotros cuando, en realidad, lo que queremos es amarla y respetarla. Respetarla por lo que es y, aunque podamos no creerlo, las personas no son de nadie.

Si una persona es “mía” porque es mi pareja, estamos indicando que nos pertenece por el rol que representa para nosotros. Pero, por esa misma razón, esa persona sería de muchas otras puesto que los roles que se representan en la vida son más de los que solemos pensar en nuestro día a día. Todos somos hijos, hermanos, padres, primos, tíos, amigos, parejas, abuelos, nietos, compañeros de trabajo, jefes, mandos intermedios, conocidos… Si alguien es mío por ser mi pareja, ese alguien será de muchísimas más personas por ser su “algo”. El supermercado de nuestro barrio no es nuestro supermercado y la gasolinera que frecuento por cercanía no es mi gasolinera porque no hemos creado nosotros la empresa. 

De la misma manera, cada uno de nosotros no somos de nadie. Somos trozos de la vida de muchas personas pero no somos de la propiedad de nadie excepto de nosotros mismos. Yo soy mío, ni más, ni menos. Y como tal debemos actuar. Libres de toda coacción psicológica y física.

Por otra parte, las personas necesitamos crearnos una identidad para conocernos y saber cómo funcionamos. Para lograr una estabilidad. Y ¿cómo lo hacemos? Mediante los roles que representamos para los demás y la relación que tenemos con las personas y los objetos que poseemos. Saber de dónde venimos y quiénes somos nos hace ser conscientes de dónde estamos (mi ciudad, mi barrio, mi casa) y qué hacemos en nuestra vida (mi trabajo, mis estudios, mis aficiones).

Por tanto, ¿es una expresión que puede no significar nada y simplemente es un determinante “posesivo” sin problema alguno? Sí, puede. Pero también puede ser una pequeña muestra de una posesividad que nos puede hacer sufrir en determinadas ocasiones.