"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

miércoles, 9 de octubre de 2013

Y a mi hijo/a ¿Quién l@ educa? ¿La familia o el colegio/instituto?


Si tenemos en cuenta las horas que los niños y adolescentes pasan en el colegio (horas lectivas + comedor + actividades extraescolares), nos podemos hacer una idea de la importancia que adquiere la escuela para los niños y adolescentes una vez iniciada la escolaridad obligatoria (Primaria). A partir de los 6 años, el colegio se convierte en un gran punto de referencia, todo esto sin dejar atrás a los padres, quienes siguen siendo su fuerza moral y su filtro de malas influencias.

En el colegio, además de enseñar conocimientos, se les enseña a pensar y a valorar las cosas (a resolver conflictos, la importancia del esfuerzo, la naturaleza, las huelgas, la solidaridad, etc.). En esta época, la figura del profesor se convierte en un modelo a seguir y muchos niños imitan su forma de actuar. Por tanto, el colegio es mucho más que la enseñanza de conocimientos. Pero ¿cuál es el papel de los padres?

Algunos padres consideran que la educación de conocimientos, valores morales, motivaciones, etc. debe enseñarse en el colegio y no es competencia de la familia. Por el contrario, a menudo se responsabiliza a los colegios de muchos problemas sociales: la apatía de los adolescentes, la falta de cultura ecológica o de interés por el arte, el mundo materialista en el que viven los menores… Es por esto que llegamos a la conclusión de que el colegio no forma lo suficiente en estos aspectos. Entonces, ¿esto se aprende en el colegio o en casa?

La clave de esta pregunta se encuentra en el equilibrio. Los colegios se encargan de enseñar unos conocimientos básicos, enseñarles habilidades para potenciar sus destrezas, transmitirles valores sociales y mejorar la convivencia de los alumnos.  Pero estas funciones se llevan a cabo como continuidad de la educación dada en cada familia.

Es por esto por lo que es aconsejable una relación comunicativa entre el profesor y los padres de cada niño/a o adolescente para comentar la evolución tanto en el aula como en casa.  Pero esta relación no sólo debe mantenerse ante problemas, sino que la frecuencia de visitas puede ser como mínimo una vez al trimestre sin necesidad de que el fin sea comentar las notas. Para los hijos es muy gratificante ver que sus padres sacan un hueco de sus vidas para hablar con sus profesores.

En el caso de que surjan conflictos con el colegio, no es aconsejable criticar al centro delante de los hijos ya que no sirve para resolver el problema, desautoriza a las personas que lo forman y además puede desmotivarle con respecto a su futuro. Lo recomendable es hablar con el centro y, en el caso de que sea necesario, contactar con los superiores (siempre y cuando no se llegue a una solución con los tutores o jefes de estudio).

Por último y haciendo referencia a los aspectos puramente académicos, la revisión de las tareas debe ser motivadora y con total disposición para ayudarles en las dudas que le vayan surgiendo. A lo largo de los años, nos han enseñado a fijarnos en los posibles errores para conseguir un resultado perfecto. Pero es importante no olvidar que se pueden corregir las tareas enfatizando los avances y los aciertos además de mostrar los aspectos a mejorar.
 
 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Houston, tenemos un problema


El día a día nos obliga, en muchas ocasiones, a enfrentarnos a determinados problemas y solventarlos para seguir adelante. Las dificultades se presentan de todo tipo: exámenes, planes a los que no sabes si ir o no, elecciones entre dos o más destinos de viaje, amigos que te hacen daño y no sabes cómo solucionarlo, parejas con problemas que dudan entre hablar, callarse, dejarlo pasar, romper, seguir adelante…

Por tanto, es aconsejable estar preparados y contar con la habilidad suficiente para resolver esos problemas de la manera más sana y eficaz. Por esto, hoy explicaré la Técnica de Resolución de Problemas basándome en las aportaciones de Juan Sevillá y Carmen Pastor.

La Técnica de Resolución de Problemas cuenta con los siguientes pasos:

1.      Definir el problema
2.      Buscar opciones
3.      Valorar y decidir
4.      Aplicar y revisar

Parece una tarea obvia y fácilmente aplicable pero, la mayoría de las veces, nuestros sentimientos se mezclan con el problema y todo se complica bastante más de lo que parece.


PASO 1: Definir el problema

Para ello, podemos contestar a las siguientes preguntas:

-  ¿Quién tiene el problema?

-  ¿En qué consiste el problema?

-  ¿Por qué es un problema para mí?

-  ¿A qué áreas de mi vida afecta?

-  ¿A qué otras personas afecta?

-  ¿Desde cuándo tengo este problema?

Una vez se han respondido estas preguntas (aconsejo hacerlo todo por escrito), se define el problema de tal forma que lo entienda alguien desconocido que no sepa nada de lo que nos preocupa. Un error común en esta fase es definir el problema en base a dos alternativas únicamente. Ej: “No sé si dejarle o no”. El problema bien definido sería: “Tengo que decidir qué hacer con mi relación de pareja. El estado actual no me gusta y creo que cada día nos afecta más a los dos”.

 
PASO 2: Buscar opciones

Consiste en realizar un lluvia de ideas en una lista lo más larga posible pero sin juzgar ni valorar cada opción (eso será en otro paso). En esta lista, las ideas no pueden ser abstractas ni imposibles de realizar.

Si se te ocurren pocas opciones, algunos consejos pueden ser:

o   COMBINAR algunas opciones de la lista

o   RECORDAR cómo solucionaste el problema en el pasado

o   IMAGINAR cómo solucionaría este problema alguien a quien admires (real o ficticio)

NOTA: Si sólo se te ocurren dos alternativas es porque la definición está mal hecha

 
PASO 3: Valorar y decidir

Tras hacer la lista con todas las opciones, se evalúan los pros y los contras de cada opción, no sólo a nivel personal sino en las demás personas o el mundo. EJ: “Irme de casa sin avisar a nadie”. Pro: “Me siento libre”. Contras: “No tendría donde dormir, preocuparía a mis familiares o a mi pareja…”

Vuelvo a hacer hincapié en no escribir opciones ni valoraciones con pros y contras que sean abstractos. Ej: No es aconsejable escribir “sentirme bien”. Sería “tener más tiempo para mí, dormir mejor…”

A veces es necesario puntuar del 0-10 cada ventaja y desventaja, sumando y viendo el resultado final. EJ:



PASO 4: Aplicar y revisar

Una vez escogida la opción, se hace un plan de cómo se va a llevar a cabo (por si se desecha una buena opción por haberla aplicado mal). ¿Cómo se hace el plan? Resolviendo a estas preguntas:

1. Qué hacer
2. Cómo
3. Cuándo


Espero que ahora que ya tenéis los pasos para resolver problemas, los viváis con menos ansiedad y los obtengáis mejores resultados ;)
 
 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Los niños mayores y los adolescentes también se enfadan


La semana pasada iba dedicada al control de rabietas para los más pequeños pero ¿qué hacemos si el descontrol de la ira se da en niños más mayores y en adolescentes?

Con los niños de 3 - 12 años podemos aplicar la técnica de la tortuga.  La técnica de la tortuga es un trabajo de control de la ira en la que se enseña a mejorar el control interno y la búsqueda de soluciones y a disminuir las conductas agresivas. Los pasos para ponerla en marcha son los siguientes:
 
1.     Contar la historia de Juan Tortuga
2.     Practicarla con el/a niño/a
3.     Ponerla en marcha en momentos de enfado
 

Paso 1: Para realizar el paso 1, muestro el cuento de Juan Tortuga a continuación:


 



Paso 2: Una vez se ha contado el cuento, se le indica al/la niño/niña que se va a hacer lo mismo que Juan Tortuga siempre que se enfade.

2.1 Cuando empieces a notar que te estás enfadando, acuérdate de Juan Tortuga. Al principio, los mayores te diremos la palabra “Tortuga” cuando sea el momento para que aprendas a darte cuenta de que te estás enfadando.

2.2 Ponte en la posición de tortuga (o la que haya elegido previamente: en la cama, irse a su habitación…) y respira como has aprendido (antes de aprender esta técnica, se le debe haber enseñado a hacer respiraciones profundas: inspirar durante 5 segundos hinchando la barriga, mantener el aire 3 segundos y soltarlo durante 5 segundos desinflando la barriga).


Posición tortuga

2.3 Cuando notes que estás más tranquilo y ya has respirado unas cuantas veces, sal de tu caparazón y piensa posibles soluciones al problema que te ha enfadado tanto (más adelante explicaré la técnica de Resolución de Problemas en otra actualización).

2.4 Haz la mejor solución que hayas pensado

Paso 3: Cuando se dé cuenta de que se está enfadando se acordará de Juan Tortuga y se meterá en el caparazón como él. En el caso de que el/la niño/a no se dé cuenta de cuándo se está enfadando, se le puede recordar con una simple palabra: “¡Tortuga!”.


Para trabajar el control de la ira con adolescentes, es aconsejable utilizar la técnica a partir del paso 2.1 sin mencionar a Juan Tortuga, su cuento y sin imitar su figura. En el caso de que haya que recordarle realizar la técnica en los momentos de enfado, sustituir la palabra “tortuga” por “¡STOP!”.



Y para terminar, es importante mencionar la posibilidad de que a partir de los 10 años en adelante, algunos niños no se sientan identificados con la figura de la tortuga o la consideren para niños muy pequeños. En estos casos, es aconsejable buscar otro tipo de figuras o utilizar únicamente la palabra “stop”.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

S.O.S.: Mi hijo tiene una rabieta


Las rabietas son conductas anormales que expresar una mezcla de rabia y frustración. Aparecen cuando el niño expresa enfado, debido a su inmadurez, mediante un gran número de conductas como el llanto, gritos, agresividad física y/o verbal…

La edad en la que aparecen gira en torno a los 18 meses y se van desvaneciendo a partir de los 4-5 años poco a poco, teniendo su punto máximo a los 2 y 3 años.

Las rabietas son algo inevitable en los niños de 2 o 3 años. Además de poneros a prueba para comprobar la consistencia de la disciplina que hay en casa, sus capacidades son limitadas y  también les resulta difícil hacerse entender por los adultos.

Pero… ¿Cómo es aconsejable que los padres las manejen?

Ante las rabietas experimentadas a causa de la frustración consigo mismos por no conseguir llevar a cabo algo de manera adecuada, es muy importante que los padres o cuidadores escuchen y apoyen al niño elogiando sus logros: “Ibas muy bien”, “no pasa nada”, “esto lo arreglamos juntos”…


En cuanto a las demás rabietas:
 
1.      No consentir una rabieta: Es aconsejable llevarlo a otra habitación (aislarle) y explicarle que esperamos que recapacite sobre su actitud estando solos con su rabieta (a los más pequeños, hacerles recapacitar no va a generar muchos resultados). De esta manera, se le da la oportunidad de tranquilizarse. Si se trata de una rabieta destructiva, es posible contenerle físicamente mediante una actitud firme. Con ambas maneras, el niño entenderá que las rabietas suponen consecuencias negativas.

2.      No razonar con un/a niño/a si está en plena rabieta: ¿Habéis intentado hacer razonar a un adulto cuando está en su punto máximo de enfado? Difícil ¿Verdad? Si se le riñe o castiga físicamente en este momento, existe la posibilidad de aumentar la intensidad de la pataleta. Además, reaccionar con ira ante la ira del niño, sería como responder con otra rabieta por nuestra parte.

3.      Cuando ha pasado la rabieta: La importancia de este paso es fundamental. Si comprenden el por qué de las consecuencias negativas de la rabieta, surgirá más efecto y descenderá su frustración. Es aconsejable seguir los siguientes pasos:

1.      Elogiar el hecho de haberse tranquilizado en la habitación donde ha permanecido aislado.

2.      Decir que entendéis sus sentimientos y poner palabra a sus sentimientos para que aprendan a expresarlo poco a poco

3.      Expresar vuestro sentimiento de enfado por X motivo

4.      Explicar que la rabieta no es el modo adecuado para resolverlo y no está permitida

5.      Proponer juntos una alternativa

 
IMPORTANTE: No se le puede quitar a un niño una forma de actuar sino se le genera otra alternativa. Porque si no… ¿Cómo se expresa?


4.      Servir como modelos para los más pequeños. Si en casa se practica un ambiente de gritos, enfados y descontrol, los niños lo copiarán. Hay que recordar que los hijos encuentran en los más mayores una gran fuente de habilidades para afrontar el día a día.

En algunos casos, los niños protagonizarán rabietas en lugares públicos ya que tienen bien sabido que delante de otras personas no se les va a ignorar como en casa. En este caso, es aconsejable sacarlo del recinto hacia un lugar más tranquilo para aplicar las técnicas mencionadas anteriormente.

Es importante tener en cuenta que algunas rabietas son inevitables y se presentan en la vida de todo niño. Una intervención adecuada proporcionará que el niño crezca aprendiendo, entre otras cosas, a tranquilizarse y a aumentar su tolerancia a la frustración.

De todos modos, debemos estar atentos si las rabietas se hacen muy frecuentes e incontrolables. En este caso, sería aconsejable buscar ayuda profesional.

 

 

viernes, 30 de agosto de 2013

Sobrevivir al primer mes: Objetivo conseguido


Ya estamos finalizando agosto y con ello las vacaciones de muchos. Por ello, el blog comienza a calentar motores otra vez para seguir informando y ayudando con pautas que pueden serviros de ayuda.

Hoy quería dedicar la entrada a mi espacio profesional en la red de Facebook. Ese espacio que hoy cumple un mes y ha estado actualizándose día a día sin descanso. ¡No existen vacaciones para aumentar la cultura y la positividad!

La página es: www.facebook.com/MonicaBlascoAlicante y en ella hay artículos de revistas sobre diversos temas psicológicos, curiosidades, fotos positivas, actividades prácticas y videos que incitan a la reflexión.

Por ahora, no tiene un esquema prefijado. Soy de las que opinan que cerrarse en una buena idea puede conseguir que todo vaya más o menos bien pero imposibilita la expansión de la creatividad y, por tanto, el crecimiento.

Volveré en el comienzo de las clases con una semana dedicada a las rabietas. Mientras tanto…



¡A ser felices! :)
 


miércoles, 14 de agosto de 2013

La infancia y la televisión


Hoy en día tenemos la costumbre de encender la televisión aunque no queramos ver algo concreto. Hay gente que la tiene de fondo en una reunión familiar. Otras personas, mediante el zapping, acaban viendo algo que no quieren ver sino que lo escogen por eliminación y muchos niños la ponen mientras hacen deberes, meriendan o cenan.  Además, la tv ya no sirve de unión familiar puesto que hay televisiones en casi todas las habitaciones de la casa, incluso en las habitaciones de los más pequeños.

Intentar que los niños no vean la televisión bajo ningún concepto no evitará que saquen la televisión de sus vidas, simplemente retardarán el momento en que la vean o causarán el efecto contrario llegando a utilizarla por rebeldía o por el mero hecho de ser “lo prohibido”. Por otro lado, dejar que el niño vea la televisión durante horas y al libre albedrío puede suponer consecuencias nocivas tales como:

-          Disminución de la actividad física con posibilidad de obesidad

-          Disminución de la actividad social impidiendo que desarrollen  la personalidad

-          Disminución del tiempo para fomentar otros campos como la lectura, pintura, música…

-          Aumento de la probabilidad de que los niños pidan y compren muchos de los productos que se anuncian en televisión

Por el contrario, la televisión puede aportar beneficios a los niños ya que, con ella, pueden:

-          Aprender a usar un lenguaje más amplio y una mejor pronunciación

-          Estimular su razonamiento, creatividad e imaginación

-          Conocer y practicar otros idiomas

-          Reforzar valores morales y éticos

Claro que, para que esto suceda, se han de ver programas, series y dibujos que cumplan con las condiciones para la edad de los niños.

Algunos padres tienen miedo de que ver la televisión se convierta en una adicción, para ello, vamos a comentar 10 pautas para prevenir que una forma de ocio, como puede ser la televisión, se convierta en una adicción. ¿Cómo lo prevenimos?

1.      Desarrollando otro tipo de actividades en común al margen de la tv (cuentos, dibujo, juegos clásicos, paseos, deportes…)

2.      Definiendo un horario concreto para ver la televisión (en relación con los programas adecuados para su edad). Para ello, es aconsejable no acostumbrarse a dejarse la televisión puesta cuando se está haciendo otra cosa.

3.      No uses la televisión para tranquilizar al/la niño/a ni enciendas la televisión en las horas de comida.

4.      En el caso de que el/la niño/a tenga un bajo rendimiento académico, la televisión se verá siempre después de hacer las tareas escolares.

5.      Explica las diferencias entre la realidad y la fantasía para evitar que los niños pasen miedo. Si tienen miedo por algo que es real, háblalo para tranquilizarle.

6.      Ubica la televisión en lugares comunes para toda la familia y no dentro de cada habitación.

7.      Enseña a apagar la televisión una vez ha visto el programa, serie, documental…

8.      Discute los anuncios publicitarios con tus hijos/as y, si te piden un juguete, prueba a preguntarles cómo los usaría si lo tuviera en casa (la respuesta puede indicarte si lo usará o se cansará de él a las dos semanas).

9.      Evita los programas violentos. En el caso de permitirlos, háblale sobre las consecuencias de la violencia tanto para uno mismo, como para la víctima y para los familiares.

10.  Utiliza los dilemas morales y éticos que salen en la televisión (amor, sexo, conflictos, drogas…) para comenzar un debate familiar.

¿Cuál de las dos imágenes refleja tu situación en casa?


miércoles, 7 de agosto de 2013

Tiempo de ocio


En la vida, hay momentos en los que vivimos por y para el estudio o el trabajo sin permitirnos esos momentos que nos dan tanto placer y nos llenan de vida. Es por esto que hay que buscar un equilibrio entre el trabajo y el tiempo de actividad (que no quiere decir que sea trabajo). Una idea bastante extendida sobre el tiempo de ocio es la de no hacer nada, muy lejos de la idea que tenían los griegos, ya que para ellos estar ociosos era dedicarse a formarse la mente y el espíritu. Por tanto, una idea que debemos tener clara y sobre todo, aclarársela a los más pequeños, es que estar ocioso no es estar sin hacer nada sino dedicarnos a otras actividades que nos gustan, nos hacen pasarlo bien y además nos forman como persona.

Los padres han de ser conscientes que son el modelo y el referente para sus hijos/as, por lo que si los padres aprovechan el tiempo libre y no se quedan todo el día frente al televisor, por imitación seguirán nuestros pasos. Aunque esto no significa que les guste realizar las mismas actividades que a los padres y se han de respetar estas diferencias.

Es aconsejable que todos los miembros de la familia disfruten juntos del tiempo de ocio y aprovechen para desarrollar habilidades como las de tipo físico o manipulativo. Cuando los hermanos tienen edades similares, es más fácil que compartan aficiones. Por el contrario, a partir de la adolescencia los intereses suelen ser muy dispares.

La satisfacción que se obtiene al realizar una actividad, es proporcional a la implicación de cada uno. Por tanto, los padres pueden delegar algunos encargos a cada hijo o pedir opiniones siempre que sea posible. Ejemplos de ello sería: lugar al que se va a ir, itinerarios, dónde almorzar, preparar lo necesario (gorras, zapatos, cámara de fotos…). Además, conviene que los encargos roten en cada plan para que todos participen en todo.

Os dejo, a continuación, algunas propuestas de actividades de ocio:

Actividades en la naturaleza:
- Senderismo
- Excursiones al monte o sitios de interés ecológico
- Acampadas
- Plantación de un árbol

 
Actividades de bricolaje y restauración:
- Reparación de desperfectos en el hogar

- Instalar nuevos utensilios o muebles


Actividades de coleccionismo

Actividades de lectura




¿Se os ocurre alguna otra idea que no se haya dicho?
 
 

 

 

SOBRE MÍ






Psicóloga Mónica Blasco Cano (número de colegiada Col. CV – 11873).

Licenciada en Psicología por la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche.

Máster en Terapia Psicológica con Niños y Adolescentes por la misma universidad (UMH) de Elche.

Experiencia en psicoterapia a niños, adolescentes y adultos con amplio rango de dificultades:

-          Depresión y déficit de autoestima

-          Ansiedad (obsesiones, ataques de pánico, fobias…)

-          Inestabilidad emocional

-          Trastornos de Personalidad

-          Problemas de sueño

-          Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

-          Problemas de conducta

-          Acoso escolar

-          Déficit de Habilidades Sociales

-          Problemas de Rendimiento Académico

-          Dificultades en Técnicas de Estudio

-          Dificultades en la Lectoescritura

-          Dificultades en Comprensión Lectora

Entre otros…

Realización de charlas y talleres: Ver todas las actividades en http://homeostasiss.blogspot.com.es/2014/10/actividades.html


Puedes contactar conmigo por:

Télefono: 633368553



Mensaje privado en Facebook: http://www.facebook.com/MonicaBlascoAlicante
 

martes, 6 de agosto de 2013

Cambios que no suponen finales sino continuaciones


Puesto que la vida es un continuo de círculos que se cierran y se abren, he decidido no empezar un blog nuevo para no olvidar este. A partir de ahora, el blog tendrá otra forma, otro objetivo pero, como la mayoría de las entradas anteriores, todas con un tinte psicológico que no puedo abandonar. Es muy difícil abandonar lo que te apasiona (y muy tonto, para qué engañarnos).

Tras hacer una revisión de las entradas desde el 2010 en adelante para comprobar si decidía seguir con él, he recordado lo que el ámbito psicológico y de las emociones me ha hecho  sentir desde siempre: alegría, tristeza, miedo y, muchas veces, enfado.

Ahora ha llegado el momento de hacer sentir a otras personas y ayudarles en su día a día. Empieza una segunda fase con mucha ilusión y motivación con la creencia de que quien se mueve, consigue resultados.

Nos veremos con otro formato, pero con la misma esencia J
 
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Problema con la tecnología? ¡Qué va! Yo controlo (literalmente)


Siempre he sido partidaria de mirar la parte positiva de las cosas puesto que, ya que las vivimos, qué menos que sacar partido de ellas. Pero, tras ver este video me he planteado verlo de la forma contraria, en negativo. Casualmente, me he sorprendido al ver que también con esta perspectiva puedes sacar partido de las cosas. Quizá ver el lado negativo de las cosas (de algunas por favor, vivamos felices, gracias) no es el problema, sino victimizarse por ello y no enfocar los problemas encontrados hacia la proyección de un cambio. Aquí, alguien que conozco me diría basándose en el Análisis Transaccional: “Estaríamos usando el yo adulto”.

A pesar de que en menos 10 minutos el video nos bombardea con un montón de información muy interesante, he decidido hablar sólo de una cosa. Al fin y al cabo la vida va de eso, tomar elecciones y decisiones día a día, minuto a minuto.

 La continua evolución de la tecnología, Internet, los juegos electrónicos y demás, es infinitamente positiva para aumentar la creatividad, motivar a los alumnos para el aprendizaje en el colegio, la mejora de la expresión… Pero si algo se entiende con el video que muestro a continuación es el daño que se le hace a la tolerancia a la frustración, al refuerzo a largo plazo y a la adaptación a los cambios. ¿Con qué cara le dices a un niño que estudiar es bueno para tener un futuro prometedor (ignorando la nefasta situación económica y laboral actual) si nada más escribir en google “videos graciosos de gatitos” ha encontrado 100.000 links que le dan lo que pide? ¿Cómo le puedes prometer a un adolescente: “si estudias lo máximo posible para el examen de matemáticas que tanto te cuesta, el domingo nos vamos al cine” si nada más poner en las redes sociales “cansado de estudiar” tiene 10 me gustas y 5 comentarios? Y lo mejor de todo, ¿cómo vas a enseñar a una persona a aceptar los aspectos negativos e incontrolables de la vida si puede jugar a Los Sims y crearse a sí mismo, poner el truco del dinero, bajar el “libre albedrío” al mínimo y controlar todas y cada una de las acciones que pasa en su amada e irreal familia? No, si encima querremos que los jóvenes de ahora, sean iguales que los de antes.

Como en todos los aspectos de la vida, nada es infinitamente bueno o malo. Afortunadamente la dicotomía la dejé aparcada hace un tiempo (al menos, conscientemente). Por mi parte, voto por sacarle partido a los nuevos avances con los que convivimos día a día sin dejar de tener en cuenta en cómo repercute, negativamente, en nuestra forma de afrontar los sucesos que nos pasan. De esta manera, sabremos qué es aconsejable paliar y decidiremos si buscar cómo hacerlo y si queremos hacerlo. Pero esto, amigos, es tema de otra entrada ;)