"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

miércoles, 3 de abril de 2013

¡Malditos pensamientos!


Los sentimientos de tristeza dependen, más que de los sucesos en sí, de la interpretación que se hace de ellos. Si una persona está totalmente convencida de que la rechazan o es una persona fracasada, siente el mismo malestar que si el rechazo o el fracaso fueran reales aunque no lo sea. Ejemplo de una misma situación y distintas formas de interpretarlas:

Una profesora está riñendo a la clase porque todos han suspendido. Pensamientos:
- Alumno 1: Me lo merezco, no he estudiado nada
- Alumno 2: Da igual que estudie, total no voy a aprobar, soy tonto
- Alumno 3: No es justo, el examen era muy difícil
- Alumno 4: Qué mujer más cansina, a ver si se da una alegría y nos deja en paz
- Alumno 5: Bla, bla, bla, me importa cero lo que me estás contando

Y así sucesivamente. Es probable que cada alumno pensara una cosa distinta ante una misma situación. Por tanto, no todos sentirían lo mismo. Los alumnos 1 y 2 se sentirían tristes, el alumno 3 enfadado y el alumno 5 indiferente. Entonces:

¿Son las situaciones las que nos provocan malestar?  NO. Son los pensamientos que tenemos sobre esas situaciones, los que nos hacen estar tristes o felices.

¿Podemos conseguir controlar los pensamientos? SÍ. Con trabajo y práctica, se consigue :)

Pero para poder controlar esos pensamientos, es aconsejable conocer los tipos que hay y generar pensamientos alternativos. Son los siguientes:

- Inferencia arbitraria: Cuando se sacan conclusiones sin tener toda la información. Ejemplo: Mi amigo no me ha felicitado por mi cumpleaños, eso es que está enfadado conmigo. Alternativa: A lo mejor no ha tenido tiempo de felicitarme todavía o no se ha acordado.


- Abstracción selectiva: Consiste en centrarse en detalles irrelevantes mientras se ignoran aspectos importantes. Ejemplo: Un alumno saca un 9 en un trabajo y piensa: Madre mía, qué fallo más tonto he tenido, podría haber sacado un 10. Alternativa: He sacado un 9. Es una nota buenísima.


- Sobregeneralización: Se centra en sacar conclusiones generales de un hecho en particular. Ejemplo: He suspendido el examen de matemáticas. No sirvo para estudiar, no sé por qué lo intento. Alternativa: Para el próximo examen me pongo a estudiar antes y a tope desde el principio.


- Magnificación: Se concede mucha importancia a las dificultades. Ejemplo: Una persona está ayudando en la cocina, se le cae un vaso de agua al suelo y se pone muy nerviosa. Alternativa: No pasa nada, es agua, se recoge con una servilleta y se pasa el mocho.
 

- Minimización: Se infravaloran los puntos fuertes. Ejemplo: Un alumno saca una buena nota en un examen de inglés y piensa que es una nota mediocre. Alternativa: Es una nota muy buena, se nota que he estudiado mucho.


- Personalización: Se atribuye a sí mismo la responsabilidad de un suceso negativo que en realidad no depende de uno mismo. Ejemplo: Mi madre está triste porque he suspendido el examen. Alternativa: A lo mejor está triste por otra cosa, voy a preguntarle qué le pasa.


- Pensamiento dicotómico: La ley del “todo o nada”. Se clasifican las experiencias como perfectas u horribles. Ejemplo: Una persona va al cine a ver una película y no le gusta tanto como esperaba. Cuando sale, piensa que ha perdido el dinero, que ha sido aburrida y que hubiera sido mejor quedarse en su casa. Alternativa: No ha sido tan buena como esperaba pero ha hecho algo distinto y ha salido de casa.


Además, las personas tristes tienden a valorar los sucesos de la siguiente manera:
* Se fijan más en los aspectos negativos (Se fijan más en que han hecho mal un ejercicio que en los siete ejercicios restantes que han hecho bien).

* Atención a las consecuencias inmediatas (Si a la primera no sale como esperan, lo dejan. Ejemplo: Aprender a tocar la guitarra)

* Tienen metas poco realistas

* Suelen atribuir sus éxitos a causas externas (Si he aprobado es porque el examen era fácil) y sus fracasos a causas internas (La exposición en grupo ha salido mal porque me he puesto nervioso y mi parte la he dicho mal)

* Se felicitan poco por sus éxitos y, en cambio, se castigan mucho por sus errores.
 

¿Te has sentido identificad@ con alguno de estos pensamientos? ¿Te pasa a menudo? Quizá es el momento de empezar a detectarlos, a cuestionarlos y cambiarlos por otros alternativos :)
 
 

domingo, 24 de febrero de 2013

Mi mamá me mima


“Mi hijo tiene mucho carácter, es un egoísta y un caprichoso. Cuando las cosas no salen como él  quiere se enfada, grita, llora y monta el numerito hasta que lo consigue. Siempre me dice que no a todo, debo repetirle las cosas un montón de veces para que lo haga a medias y hasta que no grito y me enfado con él, no surge efecto. ¡Me tiene harta! ¡No sé a quién habrá salido!”

Posiblemente, este trozo de texto recoja los pensamientos del 85% de los padres que luchan cada día CON sus hijos. Y digo CON, no CONTRA. Pues en el momento en que la educación de un hijo se convierte en una lucha por la autoridad, deja de tener un fin tan grande y positivo como el de ayudarles a hacerse personitas sanas y capaces de afrontar las dificultades de la vida de una manera adecuada.

En muchas ocasiones, cuando la rutina diaria en casa son las peleas constantes entre la buena voluntad de los padres por conseguir que sus hijos acepten las responsabilidades VS las ganas de estos últimos por hacer lo que les apetece, se pierden un montón de aspectos bonitos y amorosos que se han normalizado y no se tienen en cuenta.

¿Cuántas veces hemos oído a lo largo de nuestra vida: “Es que es lo que tienes que hacer”? Es cierto, es lo que “es aconsejable” que hagan para un buen crecimiento, pero a nadie le amarga un dulce y, si ese dulce no se consigue por sí solo, quizá se debería replantear la idea de premiar aquellas cosas que se hacen bien igual que se penalizan las que se hacen mal.

¿Por qué responder sólo hacia un lado (el negativo) y no hacia el otro (el positivo)?  A fin de cuentas, ¿no siguen siendo conductas que hacen a lo largo del día? Por tanto, deben obtener la atención de los padres ambos tipos de situaciones.

Para premiar las cosas que se hacen bien (aunque para los padres sean cosas normales), no es necesario comprarles un juguete, chuches, una Nintendo DS 3D, etc. Lo que más necesitan los niños, es la expresión del amor que sienten sus padres hacia ellos. No es suficiente con pensar cosas como: “Él/ella ya sabe que le quiero”. Quizá un recordatorio de vez en cuando, es lo justo y necesario para que pongan una sonrisita durante el resto del día.

Porque, al fin y al cabo, lo único que quieren es que les mimen. Será tarea de los padres saber cuándo mimar y cuándo enseñarles que en la vida no es todo como uno quiere.
 

martes, 12 de febrero de 2013

Al mal rollo, buena cara :)


Me fascina comprobar empíricamente a lo largo de mi vida que, en todo grupo de más de 8 personas aproximadamente, los roles se repiten. Personas de distintas ciudades y distintas edades forman grupos con los mismos roles ¿No es fascinante?

Lo que quizá es menos fascinante y divertido es lidiar con la persona ocupante del rol del que me he propuesto hablar hoy. Me ha apetecido llamarle “El amargado” con sus subtipos incluidos.

La persona amargada se caracteriza por ser negativa, cascarrabias e intentando y, en muchas ocasiones consiguiendo, impregnar al grupo de su visión negativa y asqueada de la vida, su vida.  Respecto a los tipos, he conseguido clasificar tres:

1.       El amargado victimista: Aquél que ocupa las conversaciones del grupo con comentarios negativos depresivos y, por consiguiente, se evita cada vez más preguntarle cómo está. La evitación no elimina, sólo reduce, pues si el amargado victimista quiere hacer su función, cogerá por banda a quien crea oportuno.


2.       El amargado agresivo: Quien está totalmente descontento y, como vía de escape a  la frustración que obtiene de su vida (porque en el fondo, sólo es la suya), se dedica a proyectar su agresividad, ira y odio en la forma de comportarse de los demás quienes, al fin y al cabo, son felices con la vida que les ha tocado vivir. Se le reconocerá cuando alguien diga este comentario sobre esa persona: “A ver si folla de una p.vez”.


3.       El amargado inestable: Versión que puede estar formada por fluctuaciones entre el amargado victimista, el amargado inestable y/o la persona feliz. El amargado inestable es aquél que tiende a presentarse como uno de los dos subtipos anteriores pero intercala épocas felices donde parece una nueva persona. Hecho que descoloca realmente al resto del grupo, puesto que los demás deben actuar con pies de plomo en cada ocasión para evitar un conflicto posterior.


Como licenciada en psicología, creo que lo adecuado es la empatía, la comprensión y las ganas de convertir esos pensamientos negativos en positivos. Como superviviente social, opto por la extinción y la positividad obviando el camino fácil: la guerra. En resumen, una carita sonriente para todas esas personas
 

martes, 16 de octubre de 2012

Mi amoroso Top Ten

Tanto hablar y tanto hablar... BLA BLA BLA BLA

Hoy la cosa va de escuchar y sentir:

10. Tim Minchin - You grew on me (subtitulada)



09. Jamie Cullum - I think, I love



08. Glen Hansard and Marketa Irglova - Falling Slowly



07. Fréhel - Si tu n'étais pas là



06. Dina Washington - What a Difference a day made




05. Edith Piaf - La vie en rose



04. Frank Sinatra - Come fly with me



03. Frank Sinatra - Fly me to the moon



02. Louis Armstrong - When You're smiling



01. Louis Armstrong - A kiss to build a dream on

domingo, 7 de octubre de 2012

Mamá, de mayor quiero ser futbolista



Escribo indignada. El barça-madrid de esta noche no ha hecho más que recordarme que, además de preveer un día de mucho trabajo, el mundo gira en torno a este deporte. Podría hablar de las fantásticas cualidades que el fútbol supone como el trabajo en equipo, la necesidad de un clima positivo, compañerismo, esfuerzo, perseverancia, potenciación de habilidades sociales en ruedas de prensa… Eso es lo que el fútbol puede aportar a cada uno que lo practica pero, ¿qué nos aporta a nosotros este fantástico deporte enormemente mediatizado y contaminado por un tipo de prensa que se centra en especular, meter presión a los equipos y jugadores, crear mal ambiente y, por qué no decirlo.. inventar? Sí queridos, que la prensa del deporte inventa es algo obvio. No es posible (en mi cerebro que parece ser raro por buscar cosas lógicas en la vida) que hablen de las expresiones de determinados jugadores durante el partido sin hablar con ellos, sin contrastar la información y dando un toque dramático y, en mi opinión, vomitivo.

“Tal jugador no puede más. La desesperación se apodera de él y se enfada con sus compañeros. Intenta lanzar a portería, pero falla, y su frustración se va haciendo más notable. Hoy no es un buen día para nuestro amigo, se maldice por la mala racha de partidos que está teniendo… ¿Qué le pasa a fulanito…?” (Todo esto con un tono muy similar a la voz en off de “Aquí hay tomate”).

Por otra parte, existen las ruedas de prensa, ese bonito sitio donde se necesitan las habilidades sociales necesarias para tratar todo tipo de temas con asertividad y educación. Por desgracia, sólo encuentras una situación totalmente mejorable donde periodistas sólo se preocupan por el ambiente “dentro del vestuario” y entrenadores que, distan mucho de dar ejemplo de educación y madurez ya no sólo a sus jugadores sino al resto de niños/adolescentes/adultos/ancianos/perros/gatos/ydemásfauna (porque aquí todo el mundo ve el fútbol). Unos (y lo digo bien, en masculino, porque ni una sola mujer forma parte de este embolao ni como jugadora ni a nivel directivo) que no se hacen cargo de sus responsabilidades y culpan a los árbitros, otros que tienen una tolerancia a la frustración al mismo nivel que un niño de 5 años y, por último, aquellos que no saben aceptar una derrota. Al fin y al cabo, hablo siempre de lo mismo, inmadurez emocional.

Para acabar, otro suceso que me llamó la atención fue cuando la selección española ganó la última Eurocopa. Encendí la televisión dispuesta a ver la celebración de la llegada a España, pues que me enfade cómo los medios traten el tema del fútbol no impide que empatice y me alegre por la recompensa al esfuerzo. Y lo único que pude ver es el nivel de ebriedad de los jugadores con el que, alguno de ellos, casi no se tenía en pie. Queridos ciudadanos, entiendo que sea un momento de felicidad, de fiesta y que tienen derecho a alcoholizarse lo que les apetezca pero… ¿Nadie pudo decirle a Ramos que no sacara el vaso de cerveza por televisión en horario infantil? ¿¿¿Nadie???

En la actualidad, se sabe que la mayor influencia de los niños son los padres y de los adolescentes el grupo de iguales/amigos. Pero yo añadiría un factor altamente influyente que se reúne en ambos grupos: Los futbolistas.

Y aun sabiendo esto ¿no nos preguntamos qué maldita educación queremos para nuestros hijos?

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La democracia del miedo

Después de todo este tiempo me encuentro ante una situación en la que no tengo mucho que decir tras ver el video que pongo a continuación.

Hay una gran cantidad de palabras para expresar lo que he sentido al verlo, pero sin duda, la más difícil de aceptar es: MIEDO. Un miedo provocado, "ni más ni menos" (y me parece demasiado), por el mero hecho de representar la realidad. ¿Puede haber algo más jodido?

Y hasta aquí mi intervención. Que hablen los hechos ya que son mucho más certeros y acojonantes.





domingo, 10 de junio de 2012

I'm Ms. Brightside


Actualizo para escribir una entrada totalmente personal y lejos del interés común del 98% de personas que puedan dar con este blog.

Como ya vaticiné hace varios meses, este iba a ser un año de cambios, experiencia, de cierre de ciclos… y así está siendo. Me dispongo a terminar la carrera de Psicología en un momento en el que, por desgracia, los telediarios se alimentan de continuas noticias sobre la mala economía del país, las ayudas a los bancos y el rescate de España por parte de Europa, donde una deuda bancaria pasará a ser deuda nacional.

Cada mes la cola del paro es más larga, la integran personas con un rango de edad imposible de acotar y la única solución de los jóvenes para hacer algo relacionado con sus estudios es realizar prácticas donde prestaremos unos servicios a cambio de 0€ o una cantidad miserable.

Ante esta situación, no nos queda más que automarginarnos de esto que nos envuelve y pensar en la suerte que tenemos por tener dinero para estudiar en estos tiempos donde todo vuelve a ser como antes, cuando sólo los ricos podían finalizar sus estudios.

En este estado autoprovocado inconscientemente es en el que yo me encuentro. Feliz por graduarme, con unas ganas tremendas de tener plaza en un máster totalmente necesario a la vez que de pago, para hacerme un hueco en el mundo laboral fallido y pensando en posibles rumbos como plan B o, en su defecto, como especialización de la especialización de la especialización…

Porque no hay nada como la salud mental. Te hace sentir afortunada en tiempos de mierda y te puede hacer sentir inútil en momentos perfectos. 


domingo, 12 de febrero de 2012

He vuelto al mundo de los vivos, al mundo de aquellos que disfrutan pensando aunque no lleguen a una conclusión clara.

Presiento que aún tardaré un poco más en volver a hacer funcionar esto tal y como lo hacía el año pasado, pero mi mente se va activando poco a poco, va recuperando las ganas de poner su mundo patas arriba con la única intención de relativizar sobre aquellos aspectos que tengo tan claros y que, por esa misma razón, no me he permitido ver desde otro punto de vista.

Por otra parte y, aprovechando que es la primera entrada del 2012, quería comentar que este año lo considero el año de la experiencia. Un año en el que, salga como salga y haga lo que haga, voy a aprender cómo se deben hacer las cosas, cómo no se deben hacer y, lo más importante, cómo me voy a enfrentar a esos nuevos retos que van a formar parte del comienzo de algo tan importante como es mi futuro (más bien, presente) laboral.

Espero que tanto lo que aprenda como lo que no aprenda por unos motivos u otros, pueda servirme para seguir escribiendo en este blog, pero sobre todo, que me sirva para archivarlo en mi cerebro en el estante más importante de la biblioteca, el estante de la experiencia.






domingo, 4 de septiembre de 2011


Esta vez seré breve. Sólo quería comentar que he visto esta foto y me ha parecido curioso que, tanto nosotros cuando somos niños como los primates, nos divirtamos igual. La única diferencia es que cambiamos los árboles por columpios.

viernes, 26 de agosto de 2011

Operaciones de estética ¿lícitas o aberrantes?

Creo que desde siempre que he reflexionado sobre el tema de las operaciones estéticas he tenido clara mi opinión acerca de ellas. En la adolescencia creía que quien se quería operar era una persona sin valores y totalmente absorbida por una sociedad vacía y que sólo se preocupaba por el aspecto físico.

Crecí un poco (no mucho) y cambié de opinión. Estaba segura de que la operación no era una buena opción pero esta vez creía que lo que necesitaban esas personas era un buen trabajo para aumentar la autoestima e intentar cambiar sus prioridades en las personas por aspectos que no estuvieran relacionados con el físico.

De pronto, un día se me ocurrió pensar por qué tenía ese razonamiento tan claro. ¿Y si no son tan malas esas operaciones? ¿Y si, simplemente, es algo nuevo que ayuda a las personas a sentirse mejor y no las toleramos porque es algo nuevo y desafiante? ¿Por qué yo me tinto el pelo de rubio y no es un estigma si es otra forma de cambiar mi aspecto? ¿Por qué aparenta infinitamente peor para ojos ajenos una operación de pecho a una de nariz cuando tienen el mismo fin (si hablamos sólo de estética)?

Sé que someterse a una operación puede generar complicaciones, como en el caso de la operación de pecho. Debe hacerse cada 10 años puesto que el implante se va desgastando. Por tanto, si una persona se opera a los 18 años, mínimo quedan en su vida unas 4 o 5 operaciones con sus pertinentes riesgos. Pero necesito más aspectos negativos, a ver si alguno de vosotros consigue convencerme del todo para no tener ninguna duda sobre qué hacer con el cuerpo. ¿Lo modelamos a nuestro gusto o aprendemos a vivir con lo que nos ha tocado y sintiéndonos felices por ello?



miércoles, 24 de agosto de 2011

Tierna infancia

Tras leer algunas páginas de un libro que trataba de manera analítica las películas Disney, he podido comprobar que no todo era tan bonito como parecía en la infancia. En alguna ocasión se había planteado en clase que las películas Disney promovían la sumisión de la mujer al hombre salvador, que hacía las tareas domésticas, eran guapas y perfectas, etc. Pero nunca había visto hasta qué punto eso era cierto.

Al leer el fragmento del libro he sido consciente de que la figura de la madre era casi inexistente en el mágico mundo. Muestra de ello es la película de “La Sirenita” donde sólo sale la figura de su padre Tritón. Otro ejemplo es el caso de la película de “Aladdín” y “La Bella y la Bestia”. Y, como dato curioso, además de que en estas dos películas sólo existe la figura del padre, se puede observar sin necesidad de poner mucha atención, que los dos padres son el mismo (ya lo explica con tono humorístico la siguiente página del facebook: Yo también creo que el Padre de Bella y el de Jasmín son el mismo actor). Por su parte, la película de Aladdín ha sido bastante criticada por temas racistas hacia los árabes hasta el punto en el que han traducido mal los nombres, los escritos árabes carecen de sentido alguno y todos los malos que protagonizan la película tienen rasgos árabes (al contrario que Aladdín).

Tras esta información pretendo dar un respiro a Disney. Es cierto que han cometido bastantes errores y que no está de más detectar y analizar los increíbles estereotipos con los que hemos crecido pero, he decidido centrar esta entrada en un aspecto positivo que he observado en muchas de las películas. En casi todas las historias se ha fomentado la imagen de los animales como amigos, como posibles seres que pueden formar parte de nuestras vidas de manera libre y sana. Ejemplo de ello son las siguientes películas:

- Aladdín y el mono
- Mulán y el grillo
- La Sirenita y todo el mundo marino, en concreto el cangrejo y el pez.
- Hércules y Pegaso
- Tarzán y todo tipo de gorilas
- Toy Story y el perro
- La cenicienta y los ratoncitos
- El libro de la Selva
- Pocahontas: Aunque ha sido bastante criticada, creo que es la película que ofrece una extraordinaria lección sobre el respeto de la naturaleza
- Tod y Tobby, dos amigos que se ven enfrentados por la famosa "caza del zorro"

Me gusta pensar que, al fin y al cabo, además de cometer errores, han logrado dejar mensajes positivos a toda una generación de jovenzuelos.



martes, 23 de agosto de 2011

Libertad condicionada

Libertad condicionada aparenta, a simple vista, un término referido a la cárcel y el incumplimiento de las leyes. De manera más profunda, define la situación de libertad que vivimos en la sociedad actual. Creemos ser libres y disfrutamos pensándolo. Pero, ¿hasta qué punto lo somos realmente?

Cuando tenía 15 años me creía la reina del mundo con un estilo que compartía con un grupo determinado de gente aunque en mi cabeza yo era distinta a todos. Afirmaba ser libre para elegir lo que quisiera y no seguir al resto de la sociedad. Fue entonces cuando mi profesora de ética me pegó una bonita colleja que me hizo despertar.

Comenté en clase que yo me sentía libre porque elegía la ropa que quería y no iba como el resto de adolescentes. A lo que ella respondió: ¿Ah sí? ¿Fabricas tu propia ropa? Me quedé callada y comentó: Compras lo que hay en la tienda, lo que la sociedad pide.

Desde ese momento, la forma en la que me veía dentro del mundo cambió de manera importante y, de vez en cuando, sigo pensando hasta qué punto soy esclava de mis elecciones creyendo que son totalmente arbitrarias cuando, en realidad, una gran parte de mí ha sido condicionada para elegirlas.

De hecho, creo que podría hacer una gran lista de cosas que me definen y creía íntimamente mías, pero que, posiblemente (y matizo el posiblemente), sean bastante condicionadas por personas y hechos. Ahí van unos cuantos ejemplos:

-¿Por qué soy heterosexual? Quizá si algunos de mis familiares que tengo tan aferrados a la Iglesia, no hubieran hecho tanta mella en mí, podría ser homosexual o bisexual.
-¿Por qué me atraen los hombres de esa manera tan peculiar? No será tan peculiar cuando la moda de los modernos está en pleno auge y no paran de aparecer hombres con un estilo que hace unos meses, creía amar sólo yo.
-¿Por qué me considero una persona fiel a sus ideales y pensamientos por los que retiro de mi vida a gente que puede ir en contra de mis valores? Quizá porque he decidido libremente ser así o, quizá porque mi subconsciente trabaja por mí aspectos inconclusos de mi vida emocional.

¿Y vosotros? ¿Realmente sois tan libres como pensáis?



sábado, 20 de agosto de 2011

La presión social entre hombres

Un tema muy recurrente en debates desde hará ya unos cuantos años, es la presión social que sufren las mujeres desde varios sectores. Pero, ¿alguien ha pensado alguna vez en la presión que sufren algunos hombres desde su propio sector? Hombres heterosexuales hasta la médula que no pueden expresar su cariño hacia personas de su mismo sexo por miedo al qué dirán los miembros de su grupo, por miedo a aparentar homosexuales. Hombres que no “deben” llorar, pues eso significaría acabar con su hombría.

Un día, una conversación generó en mí un poco de ilusión al creer en una posible causa en un símil nada azaroso. Hombres que luchan por mantener su hombría/Primates machos que luchan por demostrar ídem. Al fin y al cabo, no dejamos de ser animales.

Lo que más me interesa, es que estos comportamientos generan en muchos de los hombres un estancamiento, desde mi punto de vista y hablando de determinadas ocasiones, mayor que el de las mujeres. No sé si existe relación con esta presión social, pero he podido observar en algunos hombres que mantienen unos prejuicios importantes sobre algunos temas que paso a ilustrar a continuación.

Hay bastantes hombres (no todos, obvio) que no creen en la amistad entre dos personas del sexo opuesto a no ser que una (generalmente el hombre) se sienta atraído. Otros justifican los errores de conducción de las mujeres con el mero hecho de serlo. Y sobre todo, observo un intento de aparentar cierta incompatibilidad entre los hombres y la expresión de los sentimientos. Sinceramente, no creo que el hecho de que las mujeres expresen mejor sus sentimientos sea meramente biológico. Es más, creo que por presión social, no dejan que dicha habilidad se desarrolle.

Por lo general (para terminar con una entrada en la que ya no puedo generalizar más), se tiende a ver a un gran sector de los hombres como intolerantes y machistas. Y mi pregunta es: ¿Y si son víctimas de su propio género?



miércoles, 13 de abril de 2011

Los hijos vienen sin ticket regalo

El país envejece, el índice de ancianos supera al de niños con creces. No quiero pensar cómo irá el mundo cuando yo tenga 30 años más. Cada año, las parejas se atreven menos a tener hijos. Aunque, con lo que puedo ver cada día, mejor que no los tengan.

La mayoría de las personas que deciden tener hijos (generalizando muchísimo, aunque no sea objetivo) son las que, a primera vista, parecen no entender que a los niños se les educa para obtener ciertos comportamientos positivos. Y con positivo, no me refiero a que el niño haga lo que los padres quieren sino, a formar una persona de provecho, sana (tanto física como PSICOLÓGICAMENTE), fuerte, estable y con ganas de ser alguien de provecho. Por lo que puedo observar, los jóvenes padres que aun siendo tan jóvenes no son para nada primerizos, tienen hijos por tener, como quien tiene un perro. Peor, a un perro se le educa y se le quiere mediante un “amor sano”, requiere menos responsabilidades que un niño pero la base es similar.

Me gustaría hacer un estudio y preguntar a todas esas personas qué pensaron a la hora de aceptar ser padres. ¿Pensaron que sería fácil? ¿Les apetecía como a quien le apetece irse de viaje? ¿Fue un preservativo roto y decidieron no abortar ni dar en adopción?

Todo parece lógico, aquellos que no piensan detenida y objetivamente las responsabilidades que supone tener un hijo, son los que más se atreven a tenerlos. Desde mi punto de vista, si analizaran los PROS y los CONTRAS dando a la situación la importancia que merece, se atreverían menos del 50%.

He escuchado insultos, he visto bofetones sin sentido, conductas que propician envidia y celos de un hermano a otro. Y, de manera totalmente opuesta, he llegado a no escuchar nada, sólo el silencio como resultado de una abrumante marginación que acaba desembocando, en muchas ocasiones, en un comportamiento rebelde que no es más que un grito de ayuda para llamar la atención de los padres.

He visto cómo unos hijos toman partido en problemas de padres que se odian, cuando su edad no es más que la apropiada para ocupar su tiempo estudiando y divirtiéndose. Niños que viven con los abuelos porque sus padres tienen un horario laboral complicado y éstos echan por la borda la educación que han recibido por parte de sus padres, accediendo a todas las peticiones del nieto. Todo esto con una frase que les permite desligarse de toda responsabilidad: “Yo ya he criado a mis hijos, ahora me toca malcriar a mis nietos”. No sé si soy rara al pensar que esta frase no tiene NINGÚN sentido que no sea puramente egoísta. Si de verdad has criado a tus hijos para que crezcan de una manera óptima y saludable, es porque les quieres. Y si de verdad les quieres, no es normal que te de igual acabar con el trabajo que han realizado con sus propios hijos.

En resumen, los niños no son como un regalo que puedes devolver. No tienen ticket regalo. Todas las acciones que realices como consecuencia de la frustración y el agobio de no poder deshacerte de tus hijos, se grabarán en sus memorias y facilitarán que el futuro esté lleno de jóvenes que, en lugar de sacar adelante el país, se hundirán con él.

lunes, 11 de abril de 2011

Un fármaco tradicional: La mentira

Siempre me ha impresionado cómo puede haber personas que consiguen mentirse a sí mismas. ¿Cómo pueden mentirse si son quienes mejor se conocen? ¿Realmente consiguen mentirse cuando lo hacen? ¿De verdad consiguen el resultado que esperan?

Me resulta fascinante, a la vez que un poco extraño, que una persona consiga callar las voces de su interior. Esas a las que no se les puede mentir con una farsa, porque esas vocecillas interiores, son las que hacen a una persona tal y como es. Sin ambigüedades ni opacidades.

¿Por qué lo harán? ¿Escogerán así el camino más fácil? Un camino donde se hacen pensar a sí mismos que es la vida que quieren. A lo que yo pregunto, ¿es realmente ese el camino más fácil?

No entiendo cómo una persona puede llevar el gran peso que supone vivir una vida frustrada. La posibilidad de mentirse a uno mismo es muy tentadora y ayuda a sobrellevar esa frustración pero, el ser humano, por lo general, es inteligente, y en determinados momentos esa persona sabe que no está viviendo lo que siempre ha querido y que se encuentra bastante alejada de lo que entiende por una vida feliz.

¿No sería más inteligente (que no digo fácil) que la gente fuera sincera consigo misma e intentara cambiar todo aquello que hace que su vida sea, simplemente, una mentira? ¿Qué es más costoso? ¿Hacer frente a todo ese intento de “vida” y empezar de cero? ¿O vivir año tras año intercalando una mentira y la tristeza que supone abrir los ojos?

Ante todos estos pensamientos, se me ocurre pensar que hay algo aún más interesante. Es el momento en que una persona empieza con ese comportamiento rutinario que afianzará a lo largo de los años. ¿Qué lleva a una persona a mentirse a sí misma? ¿Educación? ¿Experiencia? ¿Cómo descubrir que alguien empieza a optar por ese camino y poder corregirlo? Creo que es más fácil educar para un buen crecimiento en todos los ámbitos, que esperar a que haya un problema, descubrirlo e intentar corregirlo.

Es por esto, una de las cosas (entre muchas otras) que veo tan importante la educación de algo que se ha puesto de moda pero que siempre ha debido estar en nuestras cabezas peludas: Inteligencia Emocional.

martes, 25 de enero de 2011

Medicar para asegurarse un triunfo

Existe una gran cantidad de personas que acuden a su centro de salud en busca de comprensión y ayuda, en busca de un psicólogo que le ayude a afrontar sus problemas. En lugar de eso, encuentran a su psicólogo, sí, pero trabajando en equipo con el psiquiatra para pactar con antelación qué droga darán a cada paciente y cada cuántas semanas les citarán (en ocasiones, una vez al mes).

¿Alguien me puede explicar cómo va a empatizar un psicólogo con un paciente que ve cada 30 días? ¿En serio creen que el paciente se sentirá a gusto como para contar todo lo que necesita contar?

La medicación es necesaria en muchas ocasiones, eso no lo discuto. Pero ¿por qué esa irremediable necesidad de empastillar a cualquier persona sin antes considerar si es posible abordar sus problemas con otro método? O también, ¿por qué drogar a un psicótico hasta el punto de dejarlo casi vegetativo pudiendo rebajar la dosis y acompañarla con terapia? Aunque claro, si el paciente acude a las sesiones una vez al mes, podría suicidarse mucho antes.

Es más fácil dar una pastilla que te adormezca, que te atonte. Así tú no sufres y yo, no la cago. A todo esto, se han terminado los 50 minutos. El siguiente…

miércoles, 19 de enero de 2011

"Si no quieres, no lo hagas"

Hace un tiempo le pedí ayuda a un experto para que solucionara la sensación de agobio que me acosaba. No era un agobio muy importante, era el típico de las normas sociales que adherimos a nuestro comportamiento desde la infancia. Me hizo gracia cómo esa persona lo simplificó todo con un: "si no quieres, no lo hagas". Y ¡qué gran frase! (a la par que obvia xD).

Y es que todo es tan sencillo... ¿por qué lo complicamos tanto? Si no queremos contestar un mensaje, no lo contestamos; y muy importante: si no queremos quedar con alguien, ¡no quedamos! ¿Supone este acto un trauma fatídico en la otra persona? ¿Dejará de dormir por ello? No. Sólo quedará "manchada" nuestra imagen social. Aunque si la otra persona no nos importa, qué más dará lo que piense al respecto.

Siempre he defendido la educación, y de hecho, lo sigo haciendo. Pero creo que hay distintos contextos donde la falta de ella puede causar más o menos problemas. No es lo mismo humillar, gritar y ofender a una persona, que no contestar a una triste llamada hecha por cortesía y que no la promueve otro motivo que no sea la obligación social.

Tendremos que decidirnos antes de actuar ¿no? O somos lo que la sociedad pide que seamos, o somos congruentes con nuestra manera de pensar y sentir. Pero, en ocasiones, mezclar las dos cosas supone ser algo hipócritas.

martes, 4 de enero de 2011

Y qué bonito es sentir, pero… ¡cómo jode!

Hoy me apetece hablar de los sentimientos en general. Mejor dicho, “de la capacidad de sentir”.

¿Cuánta gente vive a diario sin sentir más allá de lo primordial o material? ¿Cuántas personas no conocen realmente lo que sienten, y por tanto, no se conocen? ¿No es necesario conocerse a uno mismo para así estar preparado para conocer a los demás?

Hoy, paseando por el centro, he visto un montón de personas corriendo, comprando, niños con sus padres, niños jugando con los abuelos, gente paseando a sus perros, jóvenes corriendo para coger el autobús… Todo esto con James Morrison de fondo en mi mp3, ese maravilloso aparato que me ayuda a ver las situaciones desde un segundo plano, como un espectador callado, imaginando la vida de los personajes que pasan por delante de mí. Al principio me gustaba la sensación, me hacía feliz ver a parejas y familias unidas paseando por la calle. Luego, no sé cómo, la magia ha muerto. Todo ha vuelto a ser rancio, amargado, la rutina marcaba el ritmo de las personas cansadas y asqueadas de vivir.

¿Por qué la gente no encuentra unas horas a la semana para pararse y sentir? Sentir odio, pena, alegría, alivio, “miedo”… Les da miedo descubrir qué sienten y por qué, darse cuenta de que su vida es sólo una mentira que les ayuda a conformarse con lo que tienen por no aspirar a algo más, aspirar a ser felices por dentro, a estar serenos, a conocerse.
¿Cómo esas personas pueden ayudar a las demás, si ni siquiera empiezan por ayudarse a sí mismas?

Es tan bonito y a la vez tan complejo… “Simplemente” consiste en mirar dentro de uno mismo y ser lo suficientemente valiente como para enfrentarse a la verdad. Pero jode tanto cuando esa verdad difiere tanto de la realidad…

domingo, 17 de octubre de 2010

Vestuarios de hombres y de mujeres ¿Vivimos en una vida arcaica?

Era uno de esos días cuando me encontraba haciendo algo normal, meramente automático y donde uno no piensa lo que hace, cuando de repente me paré y pensé. ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué hace mi compañero en otro vestuario?

Acto seguido fue cuando exclamé: ¡Qué tontería más grande! Y al comentar y debatir con mis compañeros de trabajo, intentaron hacerme ver que es normal la distinción entre vestuarios y que no es lo mismo que te mire una persona de tu mismo sexo que una persona del sexo opuesto. A lo que yo pregunto ¿Y si esa persona es homosexual? Es más, si esa persona es homosexual, ¿significa acaso que tras verte en ropa interior tenga la urgente necesidad de violarte y comerte con la mirada como si su vida fuera en ello? ¿Acaso los heterosexuales acosan a todas las personas del sexo opuesto?

Tras esto, me comentaban que no es una cuestión de orientación sexual sino de las características del cuerpo. Alguno afirmaba que no es lo mismo que una mujer se desnude ante otra mujer ya que las características corporales son las mismas y que una mujer se desnude ante un hombre. A lo que yo respondo: ¡Qué hipocresía! Personas que opinan que es violento quedarse en ropa interior delante de una persona del sexo opuesto y luego se muestran con la misma ropa o incluso más reducida todos los días del verano en una playa llena de gente de cualquier edad y sexo.

Creo que moriré antes de que normalicen la situación. Antes de que piensen que una persona cambiándose de ropa es eso: una persona cambiándose, y que ello no implica nada sexual ni extraño. ¿Quién decidió que las cosas implican otros significados que no tienen? Quien fuera, tendría una gran capacidad de persuasión porque se ha logrado perpetuar a lo largo de la historia.

lunes, 4 de octubre de 2010

El amor ¿Es más importante lo biológico que lo social y cultural?

Hoy me apetece hablar de Eduard Punset ya que en los últimos dos días lo tengo bastante presente en ciertas conversaciones.

Un tema que me llama bastante la atención es el del amor. Es por eso que he estado leyendo su libro y finalmente vi el capítulo de redes donde trata este tema. En la última parte donde entrevista a dos psicólogos, Punset afirma que no ve cómo pueden ser equiparables los factores biológicos con los sociales y culturales en el amor.

Desde mi punto de vista, veo de manera obvia la importancia cultural y social en el terreno del amor. Es cierto que el sentimiento de enamoramiento es biológico pero elegir a la persona de la que enamorarte, cuándo mantener relaciones sexuales, y demás elecciones relacionadas, no las considero biológicas únicamente.

La belleza es relativa y por tanto, cambiante. Una persona que vivía en otro siglo, llevaría a cabo los mismos procesos en el enamoramiento pero no se fijaría en la misma persona que un ser humano en la actualidad. También se comenta en el programa, que el cerebro se fija en los estímulos novedosos y por tanto nos fijamos en aquellas personas que acabamos de conocer (esto explicaría la típica frase “hazte con el/ella antes de pasar al terreno de amigo/a”) pero entonces ¿Por qué hay personas que se enamoran tras ser mejores amigos durante años?

Por otra parte, también he leído en psicología del desarrollo que el amor empezó con los trovadores y los filósofos sociales entre otros. Teniendo en cuenta que yo considero el enamoramiento como la cumbre de ese tipo de amor, ¿cómo se enamoraban los seres humanos antes de llegar a la Edad Media?

Es más, los adolescentes del 2010 no mantienen su primera relación sexual con la misma edad que los adolescentes de los 80’, bien sea por deseabilidad social o por otro motivo. Hay ciertas presiones sociales que modifican hasta el deseo más primitivo, como es el caso de las relaciones sexuales. Y por tanto, aunque los aspectos sociales y culturales modifiquen lo biológico e instintivo, ¿no es igual de importante los instintos como aquellos aspectos que nos permiten ir a contracorriente y manejar lo puramente biológico?

Aquí dejo el link de la parte del capítulo de Redes donde Punset afirma no entender la importancia de los factores sociales y culturales al mismo nivel que lo biológico: http://www.youtube.com/watch?v=aR1piovd4dI (a partir del minuto 5.48)